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Oración a San José Obrero

Oración a San José Obrero
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San José Obrero es uno de los nombres que se le da a San José, padre adoptivo de Jesús y esposo de la divina virgen santa María.

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Obrero, porque desempeñaba un trabajo noble y honrado para mantener a su familia, San José tenía por  oficio el ser carpintero, labor que también enseño a nuestro Señor Jesús.

San José, a medida que Jesús crecía, lo educaba con buenos valores, lo instruyó en la carpintería y ambos desempeñaban juntos este trabajo. Muchos los consideraban artistas por sus obras en madera, ganaron amplia fama no solo en Nazareth, también se dieron a conocer en los alrededores. De esta manera, Jesús y San José santificaron y bendijeron el trabajo como una labor que honra la vida.

Especialmente en el día del trabajador se recuerda a San José obrero, un hombre noble, conocido por ser el carpintero de Nazareth, que enseñó y demostró que el trabajo honrado es una gracia para la vida y es el deber para mantener a su familia.

A San José obrero le tocó la fantástica tarea de enseñar a Jesús, el hijo de Dios, sobre los oficios de los hombres. Es por tal motivo que cuando se celebra el día del trabajo, los cristianos trabajadores recuerdan y veneran a San José Obrero, como modelo y patrón.

Así, la celebración del día del trabajador se apego al cristianismo. Fue el 1 de mayo del año 1955 cuando el Papa Pío XII proclamó la fiesta de San José Obrero, como una celebración para recordar a este Santo, modelo de padre de familia, de trabajador honesto y de servidor ejemplar de Dios, patrón de los trabajadores.

Oración a San José Obrero para pedir un milagro urgente

Glorioso Patriarca San José, hijo predilecto del Padre, esposo y guardián de la Santísima Virgen y santo padre adoptivo de Cristo Jesús; Leal depositario de los tesoros de la Santísima Trinidad cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, tu que gozas de merecida gloria en los Cielos y estás junto a tus amados Jesús y María velando con amor por nosotros tus hijos, ven cuanto antes en mi auxilio en estos momentos de angustia y dificultad.

Toma bajo tu benéfica protección las situaciones tan serias y difíciles que con toda mi esperanza te encomiendo, a fin de que tengan una favorable solución.

Mi bien amado padre, toda mi confianza está puesta en ti, glorioso san José.

Que no se diga que te he invocado en vano y puesto que tu puedes todo ante Jesús y María, muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder y ayúdame a remediar mis penas e intranquilidades, recibe mis suplicas con amor paternal y consígueme urgente solución para mis difíciles, imposibles, problemas y necesidades: (hacer tu petición).

Bendito san José, poderosísimo abogado nuestro en toda adversidad, obtén para mi el auxilio y consuelo que tanto necesito y tómame bajo tu protección y guía.

Amén.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración por la pureza a San José

Oh guardián de las Vírgenes y Santo Padre San José, en cuya fiel custodia se confió a Cristo Jesús, a la Inocencia misma, y a María, Virgen de las vírgenes, te ruego y te suplico por estas queridas promesas, Jesús y María, que siendo preservado de toda inmundicia, pueda yo, con la mente inmaculada, el corazón puro y el cuerpo casto, servir siempre a Jesús y a María castamente, todos los días de mi vida.

Amén.

Oración a San José Obrero para vender una casa

San José, a ti acudimos en nuestra tribulación y solicitamos confiadamente tu patrocinio.

Por aquel amor que te unió a la Virgen Inmaculada, madre de Dios, y por el amor fraternal que profesaste al Niño Jesús, te suplicamos:

Vuelve benigno tu mirada al pueblo que Jesucristo conquistó con su sangre y socórrenos con tu poder.

Custodio de la Sagrada Familia, protege el linaje escogido de Jesucristo.

Presérvanos, Padre amantísimo, de todo contagio de error y corrupción.

Hoy acudimos a ti para pedirte una gracia: La necesidad de vender una casa.

Te pedimos tu amparo en este trance que se va retrasando y es de vital importancia, te rogamos que encamines a los compradores adecuados, para que podamos realizar la transacción con un acuerdo favorable para las dos partes y en la mayor brevedad posible.

También te pedimos que ampares a cada uno de nosotros y protégenos para que, siguiendo tu ejemplo, sostenidos con tu auxilio, podamos vivir santamente, morir piadosamente y alcanzar la bienaventuranza en el cielo.

Amén.

Oración a San José para recitarla durante 30 días seguidos para peticiones imposibles

¡Por siempre bendito y glorioso Patriarca San José de la Montaña, amable e indulgente Padre y amigo compasivo de todos los que sufren! Por aquél amargo pesar con que tu corazón fue traspasado cuando consideraste los sufrimientos del salvador Infante y en profética visión contemplaste su más ignominiosa pasión y muerte, te suplico tengas piedad de mi pobreza y necesidad; aconséjame en mis dudas y consuélame en todas mis ansiedades.

Tu eres el buen Padre y Protector de los huérfanos, el abogado de los indefensos y el patrón de los están en necesidad y desconsuelo. No desatiendas, pues, la súplica de tu devoto; mis pecados han traído sobre mi la justa indignación de mi Dios y por eso estoy rodeado de aflicciones.

A ti, ¡Oh amoroso protector de la pobre y humilde familia de Nazaret; a ti recurro pidiendo amparo y protección! Óyeme, pues, y atiende con la solicitud de un padre la ardiente súplica de un hijo y obtenedme el objeto de mi deseo.

Por la infinita misericordia del Eterno Hijo de Dios que lo indujo a tomar nuestra naturaleza y nacer en este valle de lágrimas.

Por aquel dolor y aflicción que inundó tu corazón cuando ignorando el misterio obrado en tu Inmaculada Esposa, resolviste separarte de Ella.

Por aquel cansancio, solicitud y sufrimiento que padeciste cuando buscabas en vano un lugar en Belén para que diese a luz la Santa Virgen y no hallándolo te viste en la necesidad de buscar un establo donde naciese el Redentor del mundo.

Por el dolor que tuviste al presenciar el doloroso derramamiento de la preciosa sangre en la circuncisión.

Por la dulzura y poder del sagrado nombre de Jesús que impusiste al adorado infante. Por esa mortal angustia que experimentaste al oír la profecía del Santo Simeón en que anunciaba que el Niño Jesús, y su Santísima Madre serían las futuras victimas de su grandísimo amor por nosotros pecadores.

Por el dolor y aflicción que inundó tu alma cuando el ángel te declaró que sus enemigos buscaban al Niño Jesús para matarle, viéndote obligado a huir a Egipto con Él y con su Madre Santísima.

Por todas las penas, fatigas y trabajos que padeciste en este tan largo y penoso viaje.

Por todos los dolores que sufriste en Egipto en algunas ocasiones cuando, a pesar de tu trabajo, no podías proporcionar alimentos a tu pobre familia por todos los cuidados en preservar al Divino Niño y a su Inmaculada Madre, durante el segundo viaje, cuando recibiste la orden de volver a tu a país natal.

Por la vida tan pacífica que tuviste en Nazaret mezclada de tantos gozos y dolores.

Por tu extrema aflicción en estar tres días privado de la compañía del Niño adorable.

Por el gozo que tuviste, cuando lo hallaste en el templo, y por la inexplicable consolación que sentías en la casita de Nazaret, viviendo con el Divino Niño.

Por aquella maravillosa sumisión en estar sujeto a tu voluntad.

Por aquel dolor que sentías continuamente acordándote de todo lo que el Niño Jesús había de padecer cuando tú no estuvieses a su lado.

Por aquella contemplación en que considerabas que aquellos pies y manos, ahora tan activos en servirte, estarían un día agujereados por crueles clavos; aquella cabeza, que descansaba apaciblemente sobre tu pecho, habría de ser coronada de agudas espinas; ese delicado cuerpo, que tiernamente sostenías en tu regazo y lo estrechabas contra tu corazón, sería azotado, maltratado y clavado en una cruz.

Por ese heroico sacrificio de tu voluntad y mejores afectos, por el cual ofreciste al eterno Padre el último y terrible instante en que el Hombre-Dios había de expirar por nuestra salvación.

Por el perfecto amor y conformidad con que recibiste la divina ordenación de partir de este mundo de la compañía de Jesús y María, por la grandísima alegría que inundó tu alma cuando el Redentor del mundo triunfando de la muerte y del infierno, entró en la posesión de su reino conduciéndote a ti a la gloria, con especiales honores.

Por la gloriosa Asunción de María Santísima y por aquella inefable bienaventuranza que a Ella le derivará eternamente de la presencia de Dios.

¡Oh amabilísimo Padre ! Te suplico por todos los sufrimientos, aflicciones y alegrías que me oigas y me obtengas el favor de mis ardientes súplicas.

(Aquí se pide el favor que se desea alcanzar)

Te lo suplico además, en favor de todos aquellos que se encomiendan a mis oraciones para que les concedas lo que mas les convenga según los designios de Dios. Finalmente, mi amado protector y padre San José de la Montaña, sednos propicio en los últimos instantes de nuestra vida, para que podamos cantar eternamente vuestras alabanzas juntamente con las de Jesús y María.

Amén.

Oración para dirigirse a San José Obrero

Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.

Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.

Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo. Amén.

Oración de alabanza a San José Obrero

Oh glorioso Patriarca, San José, a Vos vengo para veneraros de corazón como al más fiel esposo de la madre de Dios, como cabeza de la familia más santa, como padre nutricio del Hijo de Dios, y como el leal depositario de los tesoros de la Santísima Trinidad.

En vuestra persona honro la elección del Padre que quiso compartir con Vos la autoridad sobre su Unigénito Hijo; venero la elección del Hijo divino quien quería obedeceros y recibir su sustento ganado por el trabajo de vuestras manos; la elección del Espíritu Santo, quien os confió su castísima esposa.

Os ensalzo porque habéis llevado en vuestras manos al Niño Dios, estrechándole a vuestro pecho, transportado de alegría.

Oración de invocación a San José de Juan XXIII

¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber. Tú mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti.

Tú conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Ellos se dirigen a ti porque saben que tú los comprendes y proteges. Tú también supiste de pruebas, cansancio y trabajo.

Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre.

Amén.

Oración a San José Obrero para pedir un humilde favor

Amadísimo Padre mío San José: confiando en el valioso poder que tenéis ante el trono de la Santísima Trinidad y de María vuestra Esposa y nuestra Madre, os suplico intercedáis por mí y me alcancéis la gracia… (hágase aquí la petición).

José, con Jesús y María, viva siempre en el alma mía.

José, con Jesús y María, asistidme en mi última agonía.

José, con Jesús y María, llevad al cielo el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.