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Oración a San Gregorio VII

san gregorio VII

Gregorio VII fue el papa N° 157 de la Iglesia Católica, en el periodo comprendido entre los años 1073 a 1085. Entre sus más grande obras destacan, la publicación del Dictatus Papae, que es la recopilación de funciones que debe desempeñar el pontífice y su relación con el emperador del Sacro Imperio y la problemática de las investiduras eclesiásticas que originó todo un caos en ese entonces. Fue canonizado por el papa Benedicto XIII en el año 1726, y su festividad litúrgica se celebra el 25 de mayo.

Gregorio VII nació en la Toscana y fue bautizado con el nombre de Hildebrando di Soana. Creció en el ambiente de la Iglesia Romana al ser dado en tutoría a su tío, quien era un abad del monasterio de Santa María en el Aventino, lugar donde hizo sus votos monásticos. Durante su carrera eclesiásticas obtuvo grandes títulos; primero fue nombrado secretario del papa Gregorio VI, en el año 1045, más tarde al morir el papa, ingresó al monasterio de Cluny donde dirigió la Reforma Gregoriana. En el año 1049, el papa León IX lo nombra como Legado Pontificio, lo que le permitiría aprender sobre los centro de poder en Europa, luego lo nombró abad de San Pablo Extramuros. Otros cargos que obtuvo fueron cardenal, archidiácono y administrador de los bienes de la Iglesia.

Fue elegido pontífice por el pueblo romano el 22 de abril del año 1073 y consagrado el 29 de junio de ese mismo año. Gregorio VII publicó el Dictatus Papae que se resumen en tres puntos más notables:

  1. El papa es señor absoluto de la Iglesia, por encima de los fieles, los clérigos, obispos y todas las Iglesias.
  2. El papa es señor supremo del mundo, y los príncipes, reyes y emperadores le deben respeto y sometimiento.
  3. La iglesia romana no falló ni fallará nunca.

Desde el momento de su ascenso como papa, Gregorio tuve fuertes contradicciones y problemas con el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Enrique IV, que llevaron a la problemática conocida como “Querella de las investiduras”, o investiduras eclesiásticas que trataba en un desacuerdo de prohibición de beneficios y títulos eclesiásticos. Enrique VI tras una excomunión que el papa Gregorio VI le había  hecho, avanza hacia Roma con un ejército, lo que obligó al papa a refugiarse y esperar la ayuda de sus aliados normandos. Sin embargo, esto tuvo como consecuencia el disgusto de los romanos hacia el papa que se vio obligado a exiliarse en la ciudad de Salerno donde murió el 25 de mayo de 1085.