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Oración a Santa Ana de los Ángeles Monteagudo

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La beata Ana de los Ángeles Monteagudo, cuyo nombre era Ana Monteagudo Ponce de León, es una santa peruana que perteneció a las religiosas dominicas, vivió durante el siglo XVII, siendo ejemplo de fe, compasión, y servicio religioso sincero.

Nació en Arequipa (Perú) en fecha 26 de julio del año 1602 o 1604. Cuando tenía 3 años de edad, sus padres la entregaron para su crianza y educación a las monjas de Santa Catalina del monasterio de Arequipa.

Ya cuando era una adolescente de 14 años de edad, sus padres decidieron traerla de nuevo a casa y prepararle para una vida señorial buscándole un compromiso. Sin embargo, este no era el deseo de Ana, ella quería continuar al servicio de Dios y dedicarse a una vida religiosa en el monasterio de Santa Catalina, de modo que aún estando en su casa practicaba las mismas oraciones y dedicaba el mismo tiempo de penitencia y meditación a las Sagradas Escrituras. En una ocasión, mientras estaba concentrada en sus oraciones, tuvo una visión de Santa Catalina de Siena, quien le indicaba que había sido elegida para el servicio de Dios.

Contrario a los deseos de su familia, Ana volvió al convento, y después de luchas y discusiones con sus familiares, e incluso del rechazo inicial de la superiora, logró ser aceptada como novicia en el año 1616. En ese momento, cambió su nombre a Sor Ana de los Ángeles Monteagudo. Tras años de servicio y dedicación a Dios y a su comunidad de hermanas religiosas, en 1647 fue designada por Monseñor Pedro de Ortega Sotomayor, obispo de Arequipa, como superiora del Monasterio de Santa Catalina.

Era una religiosa con increíbles virtudes, servía a los demás, dulcemente corregía los defectos y las actitudes inadecuadas de las demás religiosas de su comunidad, siempre actuando con benevolencia y llevando una vida humilde y de austeridad. Era especialmente solicitada para administrar los sacramentos.

En los últimos años de su vida sufrió terribles enfermedades que dejaron en su cuerpo marcas del sufrimiento por casi diez años. Falleció el día 10 de enero del año 1686. El 16 de julio del mismo año, las religiosas catalinas presentaron la petición forman para su santificación, y finalmente fue canonizada el 5 de febrero del año 1981 por el papa Juan Pablo II al comprobarse el milagro en el que sanó una mujer de cáncer de útero.