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Oración a San Eduardo el Confesor

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San Eduardo el Confesor o el Confesador fue el rey de Inglaterra durante el período de 1042 y 1066, siendo el último rey de la casa de Wessex sucesor de Canuto Hardeknut.

San Eduardo gobernó en tiempo donde el pueblo de Inglaterra se encontraba en abandono debido a las constantes luchas y la opresión sufrida durante el gobierno de los daneses Harold Harefoot y Artacanuto.

Se cuenta que cuando sucedió el destierro en Normandía, Eduardo le prometió en oración a Dios ir en peregrinación al sepulcro de San Pedro en Roma a cambio de que los infortunios cesaran. Una vez que Eduardo fue nombrado rey, manifestó su promesa a sus consejeros, pero su ausencia dejaría el reino vulnerable a los ataques de las potencias extranjeras. Angustiado, San Eduardo consultó el asunto con el papa León IX quien le aconsejo repartir el dinero de los gastos del viaje entre los pobres y construir un monasterio para honrar a San Pedro.

Así, Eduardo se proclamó como un soberano inglés de la antigua dinastía con cualidades que hicieron que fuese venerado como un santo, puesto que era un hombre de piedad, amabilidad y pacífico en la administración de su gobierno. El rey y su esposa se dedicaron a guardar observancia a Dios y sus leyes.

Su forma de gobierno y la justicia equitativa que impartía lo hicieron ganarse el afecto y respeto de los súbitos. Durante sus años en el poder, el reino gozó de armonía y paz. San Eduardo trajo prosperidad al pueblo, eliminó el impuesto para el ejército y los recaudados los usó para repartirlos entre los pobres.

Los últimos años de vida de san Eduardo se vieron sometidos a la tensión constante de las confrontaciones con el Conde Tostig Godwinsson de Nortumbría, por lo cual el rey se vio obligado a desterrar al conde.

San Eduardo había mandado a construir la Abadía de Westminster, sin embargo, no llegó a verla terminada, falleció el 5 de enero de 1066 en el Palacio de Westminster.  Como no dejó herederos, se inició la lucha por quien sería su sucesor lo cual acabó en la invasión normanda en octubre de 1066.

Fue canonizado en 1161. Se le llama como “confesor” por “confesor de la fe”, así se denotaba a los personajes cristianos que llevaron una vida santa pero sin ser mártires.

Oración a San Eduardo el Confesor

Glorioso San Eduardo, tú que nos mostraste tu devoción a Dios con paciencia, gentileza y generosidad. Pide a Dios la Gracia para que podamos servirlo fortaleciendo el Reino de Dios a través de la oración paciente y ayuda a nuestros hermanos necesitados.

Enséñanos a ver en el mundo presente, la preparación del otro que no tendrá fin, a juzgar los acontecimientos humanos con vistas a sus resultados eternos.

¡Ayúdanos Oh Señor Jesús! Somos tus discípulos. Ayúdanos a ser usados por ti para edificar a tu pueblo santo, ¡la Iglesia!

Ayúdanos a vivir con una fe fuerte en ti, para vivir así un testimonio de obras espirituales y caridad en tu nombre, igual que lo hizo tu siervo San Eduardo.

Al Unico Dios que es nuestro Salvador, la Gloria, la majestad, la soberanía y el poder por medio de nuestro Señor Jesucristo, desde antes de todos los tiempos, ahora y por todos los siglos.
Amén