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Oración a la Divina Misericordia

Oración a la Divina Misericordia
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La devoción a la Divina Misericordia es parte de la fe cristiana y católica que es impulsada por la iglesia, con el fin de recordar y ofrendar a la gran e infinita misericordia de Dios y a su Todopoderoso Ser como muestra de amor y confianza absoluta en la misericordia de Jesús y de su pasión, muerte y resurrección, quien se entrego por el perdón de los pecados de la humanidad.

Esta adoración nos invita a ver a Jesús como un salvador lleno de misericordia y profundo amor para con toda la humanidad.

El adorar a la Divina Misericordia del Señor, implica además un estilo de vida en el que se practiquen actitudes desde lo profundo del alma para agradar a Dios, como venerar su representación, rezar las oraciones pertinentes como la Coronilla de la Divina Misericordia, celebrar su fiesta, y por supuesto, ser misericordioso, piadoso, servicial y fraternal con el prójimo.

Esta veneración y devoción fue promovida por una monja de polonia, Santa Faustina Kowalska quien se ganó el título de “Apóstol de la Misericordia”.

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Esta hermana escribió una especie de diario donde describe una serie de mensajes que le transmitió Jesucristo.

La imagen de Jesús de la Misericordia fue presentada por el mismo Jesucristo a la hermana Santa Faustina en el año 1931, quien la hizo pintar y recibió de palabras del mismo Hijo de Dios la explicación de dicha imagen para que los fieles la recibiesen y la adorasen, con la firma de “Jesús en Ti confío”.

Jesús le hizo las promesas a la hermana Faustina que quien adorase su imagen no perecería, tendría siempre la victoria sobre sus adversarios, y sería salvo ante la muerte.

Los rayos que brotan del pecho del corazón de Jesús simbolizan la sangre y el agua, que representan la vida y las almas a su vez.

Oración a la Divina Misericordia para la sanación de una persona

Mi pastor Jesús, te adoro y te admiro, te amo con todo mi corazón y agradezco tu ofrenda bondadosa que has hecho por nosotros en la cruz, vengo ante ti aún consciente de estás siempre conmigo tú, que todo lo observas, todo lo conoces y nunca nos abandonas.

Tú que nos concedes vida abundante que eres el medico por excelencia de los enfermos, tú que eres el buen pastor de ovejas y cuidas tu ganado te imploro que bajes del cielo y des tu bendición y protección a este ser querido que con mucho dolor padece su enfermedad, acércalo a tu amor infinito, a tu clemencia y bondad, hoy, solicito la dicha de la salud para nuestro(a) hermano(a)  (nombre de la persona).

Dulce Jesús, que dijiste: “Yo soy la resurrección y la vida” que recibes y cargas encima de tu espalda con nuestras enfermedades, que curaste cada enfermedad y cada dolencia de todos los que a ti acudieron; Hoy soy yo quien acude a ti, con toda mi fe y lleno de seguridad, para rogarte por la sanación de (nombre de la persona) con tu divino y bendito corazón.

Jesús sagrado, por tu inmensa autoridad, y por la intervención de tu santa madre, la Señora de los Ángeles, la Virgen María, que es la esperanza de los enfermos y consuelo de los necesitados, te pido que sanes y des atención a la enfermedad de tu servidor (nombre de la persona) si así está escrito, para que sea un bien para mi alma y su descanso espiritual.

Señor mío, quien al alguacil que a ti acudió diciéndote:

“Ven, Señor, antes que mi hijo muera”, y tú respondiste “Vete en paz, tu hijo vive”, te imploro con todo mi ser: Jesús sana con tu poder a (nombre de la persona).

Señor mío misericordioso, quien al ciego de Jericó, que esperándote en el camino te pidió a gritos: “Jesús, hijo del rey David, ten compasión de mí”, le dijisteis: “Recupera tu vista, tu fe te ha salvado” y en el instante pudo ver, te imploro con todo mi ser: Jesús, trae nuevamente la salud a (nombre de la persona).

Señor mío, quien el leproso que te pidió rogándote:

“Señor, si quieres puedes limpiarme” y tú le respondiste: “Quiero, sé limpio” te imploro con todo mi ser: Jesús, no le hagas sentir más dolor, cura a (nombre de la persona)

Señor mío, que desataste al mudo poseído por un demonio, y después, pudo hablar con todas sus fuerzas a la multitud, te imploro que estires tu santa mano y cures a (nombre d ela persona).

Señor mío, que curaste al enfermo que padecía hace 38 años la misma enfermedad, le djiisteis junto a la piscina de las ovejas:

“Arriba, toma tu camilla y camina” y anduvo, te suplico: sánalo, Señor Jesús.

Señor mío, que frente al hijo muerto de la viuda de Naím, con toda bondad y misericordia dijisteis a la madre: “No llores”; y tocando el ataúd, dijiste:

“Levántate, a ti te lo digo, jovencito” regresando con vida a su madre.

Señor te imploro, haz tu milagro y renueva la salud de (nombre de la persona).

Señor mío, que dijiste:

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados por mi ser” dale consuelo y paz que alivia su dolor a (nombre de la persona).

Señor mío, que dijiste:

“En verdad, en verdad te digo, que todo lo que sea pedido a nuestro padre, en nombre mío, será otorgado”, ten piedad de tu siervo (nombre de la persona) y sana su cuerpo y alma, llénalo de bendiciones y no lo desampares, acudo ante ti con toda humildad y lleno en fe para que seas su fortaleza en la lucha contra su enfermedad, eches de lado todo dolor y sufrimiento que se apodera de su cuerpo y así sea devuelta la salud perdida que él tanto requiere.

Omnipotente, omnipresente y omnisciente Dios, salud eterna a los que en ti creen, oye a los que a ti piden enfermos, para que se bañen en el bien, por quienes suplicamos por la salvación de tu misericordia; con la finalidad  de que restaurada su salud, en tu Iglesia sea agradecido con mucha dicha y amor.

Por nuestro Señor Cristo Jesús.

Así sea.

Rezar el Credo, Avemaría, Gloria y Padre Nuestro.

Repetir dichas oraciones 3 días consecutivos.

Oración a la Divina Misericordia de las tres de la tarde

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.

Expiraste Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas y el océano de misericordia se abrió para el mundo entero; Oh! fuente de vida, insondable misericordia infinita inunda a el mundo entero derramando sobre nosotros hasta tu última gota de sangre.

Jesús, Verdad Eterna, Vida nuestra, Te suplico e imploro Tu Misericordia para los pecadores.

Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana. Te pido luz para los  pecadores.

Oh Jesús, recuerda Tu Amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya.

Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota es suficiente para salvar a todos los pecadores.

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado.

El Cielo y la tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará Tu Misericordia. ¡Oh, que alegría arde en mi corazón, cuando contemplo tu bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen tu Misericordia por los siglos de los siglos.

Oración a la Divina Misericordia para pedir favores

 

¡Oh Dios de gran misericordia!, bondad infinita, desde el abismo de su abatimiento, toda la humanidad implora hoy Tu misericordia, tu compasión, ¡Oh Dios!; y clama con la potente voz de la desdicha.

¡Dios de Benevolencia, no desoigas la oración de este exilio terrenal!

¡Oh Señor!, Bondad que escapa nuestra comprensión, que conoces nuestra miseria a fondo y sabes que con nuestras fuerzas no podemos elevarnos a Ti, te lo imploramos: adelante con Tu gracia y continúa aumentando Tu  misericordia en nosotros, para que podamos, fielmente, cumplir Tu santa voluntad, a lo largo de nuestra vida y a la hora de la muerte.

Que la omnipotencia de tu misericordia nos escude de las flechas que arrojan los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como hijos Tuyos, aguardemos la última venida, y esperamos obtener lo que Jesús nos prometió a pesar de nuestra mezquindad.

Porque Jesús es nuestra esperanza: a través de su Corazón misericordioso, como en el Reino de los Cielos.

Amén.

Pedir los favores que se quieren alcanzar de la Misericordia Divina y rezar el Credo, tres Padrenuestros y Gloria.

Repetir la oración durante tres días seguidos.

Oración a la Divina Misericordia para salir de momentos difíciles

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Misericordioso Jesús, dueño de mi vida, mi Buen Pastor, mi guía, mi apoyo y refugio, Tú estás dentro de mi corazón junto a nuestra Madre María, tu Presencia ilumina mis mas pesarosas circunstancias, tu Amor me reconforta y me da ánimo, tu Fuerza me sostiene cuando me siento débil, tu protección me da seguridad y alivio y sé que estás a mi lado y puedo contar contigo siempre que estoy en dificultad.

Hoy, con la más grande humildad acudo ante Ti pidiendo me ayudes a salir de esta mala situación. Amigo y hermano que me asistes, me socorres y llevas mis peticiones a Dios, te suplico abras mis caminos laborales y económicos, por favor, Jesús, haz que se acabe tanta escasez y penuria y pueda librarme de deudas, carencias y agobios, dame tu Divina Misericordia para salir del desempleo.

Ayúdame en estos momentos tan desesperados, líbrame de tanta desdicha y necesidad, haz que encuentre ese buen trabajo que necesito tanto, mis ánimos se están debilitando cada vez más y mi familia sufre las consecuencias.

Te suplico mi buen Jesús extiendas tu mano y bendigas mi hogar con pan y trabajo.

Haz que pueda evolucionar sin obstáculos ni contratiempos y mi vida laboral sea muy buena y en abundancia, para que nunca nos falte lo necesario y podamos tener la prosperidad que tanto deseamos.

Con toda mi fe y esperanza te pido ayuda para (decir el problema y lo que se desea conseguir).

Jesús en tus manos de Amor y Paz dejo mis necesidades, Tú que me entiendes y comprendes mis pesares no me abandones en esta grave y preocupante necesidad, socórreme con tu grandísima Misericordia, muéstrame al camino correcto y los pasos que he de dar para salir de mis problemas y dificultades, haz que llegue cuanto antes la tranquilidad a mi vida y mi hogar tenga bienestar y prosperidad.

Jesús, a Ti que eres fuente inagotable de todos los milagros acudo y me encomiendo pues de Ti procede todo bien.

Jesús, adoro, glorifico y ensalzo tu dulce y generoso Corazón, y creo y confío en tu inagotable Misericordia, misericordia por medio de la cual nos ayudas a todos y no dejas de estar con nosotros en toda parte y lugar.

Concédeme Jesús tus gracias en abundancia, sé compasivo conmigo, perdona mis pecados, enséñame a ser manso-a y humilde de corazón y haz que nunca deje de venerar tu Misericordia.

Así sea.

Rezar tres Padre Nuestro y tres Glorias, repetir la oración y los rezos tres días seguidos.

 

Oración a la Divina Misericordia para el mejoramiento de la salud

Señor Jesús, hoy vengo ante ti, humilde de corazón, suplicante por la mejoría de mi cuerpo, de mi mente y de mi alma, pues sé que nada es imposible para ti, y si es tu voluntad puedes sanar a cualquiera de tus creaturas, pues desde el principio nos diste tu bendición y quieres que seamos sanos.

Todos conocemos que grandes multitudes acudieron a ti, con personas ciegas, lisiadas, mudas, y con cientos de enfermedades de las que no podían salir, pero al llegar a tu presencia, quedaron sanos, porque eres Santo y poderoso. Es por eso, que hoy te pido, que hagas lo mismo por mí, mi dulce y amado Jesús. Te pido que limpies mi cuerpo, mi mente y mi alma,  y que llenes mi corazón de ese ardiente y tierno amor tuyo.

Mi poderoso y amado Dios, escucha mi voz suplicante que desde el fondo de mi corazón implora tu auxilio, déjame llegar a ti y que yo pueda tocar el borde de tu manto para que sane completamente, como lo hiciste con la hemorroisa.

Ven Jesús, divino sanador, y recorre todo mi ser que necesita de ti, elimina mi enfermedad y mis dolencias, mis aflicciones y mis quejas. Entra en mi casa y toca mi mano así como lo hiciste con la suegra de Pedro para que me pueda levantar, y te sirva con toda humildad de corazón.

En este día, oro a ti mi hermoso Dios, para que en medio de mi enfermedad pueda verte, con tu mirada tierna y compasiva.  Amado Jesús, llega a mi vida, mira mi condición y pronuncia mi nombre para que me invites a incorporarme, para poder mirarte a los ojos y agradecerte por tu obra.

Señor, te pido que te olvides de mis pecados, y en estos momentos, acuérdate de las veces que he realizado algo bueno por otras personas, para que tengas misericordia, y me permitas sanar, si es tu santa voluntad, porque sé que todo forma parte de tu propósito divino.

Señor, tu que eres uno solo con el Padre y el Espíritu Santo, te ruego me permitas ser humilde para reconocer  que todo lo haces perfecto y que esto por lo que hoy estoy pasando es una prueba de tu amor para que me acerque mucho más a ti, y tenga un corazón arrepentido y misericordioso.

También te pido mi adorado Jesús, que bendigas a los doctores que me atienden, para les des la sabiduría necesaria, para que puedan identificar la causa de mi enfermedad. Y a las personas que me cuidan bendícelas también, para que sigan teniendo paciencia y amor en su corazón, míralas con bondad y recibe su entrega y su servicio.

Deseo Dios mío, que me ayudes a abandonarme en ti y me perdones si tengo un corazón orgulloso. Tócame con tu amor y humildad para que no sufra la destrucción de mi cuerpo, sino por el contrario, expulse todo mal, toda enfermedad y cualquier cosa negativa que pueda afectarme, material o espiritualmente.

Oh mi Dios, te ruego, me des la determinación para seguir luchando y tener la esperanza de que muy pronto sanaré, gracias a tu infinito poder. Aliéntame con tu palabra y levántame Señor cada día por tu infinita misericordia. Señor Jesús, hoy creo de todo corazón, en tu gran poder, permite que ponga mis manos sobre mí cuerpo y que recobre muy pronto mi salud… permite que esta señal ocurra para gloria tuya.

Por tu amor, por tu bondad, por tu infinito poder, dame hoy el ánimo que necesito para no desfallecer, pues sé que tú me das la carga justa que puedo soportar, por lo cual acepto la mía en paz y recuerdo siempre que no estoy solo, porque en cada paso que doy tú vienes conmigo, aunque el panorama se vea oscuro, aunque sienta que no puedo más, recuerdo que no hay nada que yo contigo no pueda vencer.

Por todo esto Señor, confío que muy pronto tu buena voluntad se hará en mi cuerpo, en mi mente y en mi espíritu.

Oración a la Divina Misericordia para salir de una enfermedad grave

¡Oh Dios!, de mi debilidad y mi fortaleza, de mi tristeza y de mi alegría, de mi soledad y compañía, de mi incertidumbre y esperanza.

En la noche de mi enfermedad me pongo en tus manos de Padre.

Alumbra esta oscuridad con un rayo de tu Luz, abre una rendija a mi esperanza, llena con tu Presencia mi soledad.

Señor, que el sufrimiento no me aplaste, para que también ahora sienta el alivio de tu Amor y sea agradecido a la generosidad de cuantos sufren conmigo.

Amén

Oración a la Divina Misericordia para los viernes

Oh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en ti confío!

Tu expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó inmensamente para las almas, y el océano de Misericordia se abrió por todo el mundo. O fuente de Vida, Oh Misericordia Infinita, envuelve todo el mundo y desocúpate sobre nosotros.

Oh Sangre y Agua que brotaste del Santísimo Corazón de Jesús como fuente de misericordia para nosotros en ti confío (187).

Oh Jesús, te entregaste por nosotros a tan asombrosa pasión únicamente por amor. La justicia de tu Padre habría sido expiada con un solo suspiro tuyo y todos tus anonadamientos son actos de tu misericordia y tu inconcebible amor, cuando estabas muriendo en la cruz, en aquel momento nos donaste tu vida eterna, al haber permitido abrir tu sacratísimo costado nos abriste una inagotable fuente de tu misericordia; nos ofreciste lo más valioso que tenías, es decir, la sangre y el agua de tu Corazón.

He aquí la omnipotencia de tu misericordia, de ella toda gracia fluye a nosotros.

Oh Jesús, Verdad eterna, Vida nuestra, te suplico y mendigo tu misericordia para los pobres pecadores. Dulcísimo Corazón de mi Señor, lleno de piedad y de misericordia insondable, te suplico por los pobres pecadores. Oh sacratísimo Corazón, fuente de misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda

la raza humana. Te suplico luz para los pobres pecadores.

Oh Jesús, recuerda tu amarga pasión y no permitas que se pierdan las almas redimidas con tan preciosísima, santísima sangre tuya.

Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores.

Oh, qué alegría arde en mi corazón cuando contemplo tu bondad inconcebible, oh Jesús mío. Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos.

Oh Jesús extendido sobre la cruz, te ruego concédeme la gracia de cumplir fielmente con la santísima voluntad de tu Padre en todas las cosas, siempre y en todo lugar.

Y cuando esta voluntad me parezca pesada y difícil de cumplir, es entonces que te ruego, Jesús, que de tus heridas fluyan sobre mí fuerza y fortaleza y que mis labios repitan constantemente: hágase tu voluntad, Señor.

Oh Salvador del mundo, Amante de la salvación humana que entre terribles tormentos y dolor, te olvidaste de ti mismo para pensar únicamente en la salvación de las almas. Compasivísimo Jesús, concédeme la gracia de olvidarme de mí misma para que pueda vivir totalmente por las almas, ayudándote en la obra de salvación, según la santísima voluntad de tu Padre.

Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas y se abrió el mar de misericordia para el mundo entero. Oh fuente de vida, insondable misericordia de Dios, abarca el mundo entero y derrámate sobre nosotros.

Oración a la Divina Misericordia para protección para los hijos

 

Oh Señor, Gracias por mis hijos. Te pido que ellos te miren a través de mí y por ello te sigan. Por favor perdóname cuando cometa un error y ayúdales a ellos a perdonarme también. Señor, te ruego que mis pequeños vean y se den cuenta dentro de su corazón cuánto los amas.

Te pido que ellos sepan sin dudarlo que los amo también… especialmente cuando cometen errores.

Ayuda a mis niños para que sepan que ellos “fueron hechos de una manera tan admirable y maravillosa” según el Salmo 139,14. Y que tienes grandes planes para sus vidas y que les ayudarás a prosperar y tener esperanza… aun cuando los tiempos sean difíciles.

Te pido para mis hijos la fortaleza para que al hacer cosas difíciles, nunca se rindan. Permíteles, te lo suplico, Señor, que aprendan de sus errores y vuelvan a levantarse cuando caigan.

Dales la sabiduría para reconocer lo que es bueno y lo que es malo. Protégelos de caer en las trampas de la adicción, el abuso, la ansiedad, la depresión, y el orgullo.

Señor, dales la gracia de dirigir hacia Ti a todos aquellos que quieran hacerlos errar su camino, pero a la vez que sean listos al elegir sus mejores amigos.

Te pido que mis hijos entreguen su pequeño gran corazón a Ti. Y cuando alguien trate de quebrantarlos, Tú puedas estar ahí para hacerlos sentir completos otra vez.

Ayúdales también Señor, a tomar buenas decisiones, que tengan impactos positivos en su futuro. Capacítalos con aquello que tienes reservado para ellos. Ayúdales a mantener siempre la mirada firmemente dirigida hacia Ti y hacia Tu voluntad para que estén siempre en sintonía con lo que Tú quieras que hagan.

Dales hambre de Tu palabra, y ayúdales a guardarla celosamente en sus corazones.

Oh Señor, ayúdame a realizar todo aquello que esté en mis manos para enseñarles a ser individuos independientes que te amen, que amen a la gente y sirvan a Tu Palabra. Cuando ellos decaigan y duden de sus habilidades o de su misión en este mundo, ayúdame a decir las palabras correctas portadoras de esperanza.

Gracias por este grandioso regalo que es verlos crecer y  aprender. Que nunca me pase desapercibido ni siquiera un día.

Gracias por amar a mis hijos aún más de lo que yo puedo hacerlo. Sus vidas están en Tus asombrosas y amorosas manos, Señor. Míralos, protégelos, y mantenlos saludables, fuertes, inteligentes y amables, para que ellos puedan iluminar con Tu luz.

Con el Poder de Jesús,

Amén