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Oración a Santa Teresa de Jesús

Oración a Santa Teresa de Jesús
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Santa Teresa de Jesús es una santa de la iglesia católica cristiana, la cual desde el inicio de su vida manifestó un deseo en su corazón inmenso por conocer la vida y obra de los santos y las luchas de caballería.

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Santa Teresa creció en España, con una sociedad a su alrededor que desarrollaba en ella un espíritu de aventura, pero también disfrutaba de ser una dama elegante, perfumada y coqueta, de hecho, mantenía un cortejo con un primo suyo que fue rechazado rotundamente por su padre.

Al quedar huérfana de madre a los 13 años, se aferra en oración a la Santa Virgen pidiéndole que la adoptase. Su padre para tratar de remediar y apaciguar su conducta, la interna en el año 1531 en el colegio de Gracia, que era dirigido por hermanas agustinas.

Santa Teresa de Jesús encontrara en este lugar el deseo de su vocación religiosa. Cuando ya era monja, se encontraba orando en el año 1554, pidiendo fuerzas a Dios para no ofenderle. En ese instante, Santa Teresa sufre una serie de visiones y estado sobrenaturales, entre ellas una visión desgarradora del infierno en el que despierta en ella la necesidad de vivir una vida de entrega religiosa a la perfección, esto hace que lleve a cabo la reforma de Carmelo.

Santa Teresa tuvo una larga tarea, la de fundar órdenes religiosas en territorio americano que dieran a conocer la palabra de Dios. Fue la fundadora de muchos conventos, así como también escribió valiosos libros, cargados de fe, animo y esperanza para brindar apoyo a los necesitados. Se dice que Santa Teresa de Jesús llegó a fundar 17 conventos.

La vida de Santa Teresa de Jesús es un ejemplo de la vida religiosa, enseña que a través de la oración obtenemos las peticiones e inclusive fuerza y favores del Dios Padre. el papa Pablo V la beatifico en 1614 y posteriormente el papa Gregorio XV en 1622 la canoniza.

Oración a Santa Teresa de Jesús

Oh, Santa Teresa, Virgen seráfica, querida esposa de Tu Señor Crucificado, tú, quien en la tierra ardió con un amor tan intenso hacia tu Dios y mi Dios, y ahora iluminas como una llama resplandeciente en el paraíso, obtén para mí también, te lo ruego, un destello de ese mismo fuego ardiente y santo que me ayude a olvidar el mundo, las cosas creadas, aún yo mismo, porque tu ardiente deseo era verle adorado por todos los hombres.

Concédeme que todos mis pensamientos, deseos y afectos sean dirigidos siempre a hacer la voluntad de Dios, la Bondad suprema, aun estando en gozo o en dolor, porque Él es digno de ser amado y obedecido por siempre.

Obtén para mí esta gracia, tú que eres tan poderosa con Dios, que yo me llene de fuego, como tú, con el santo amor de Dios.

Amén.

Oración a Santa Teresa de Jesús (II)

Señor, Dios nuestro, que suscitaste como modelo y maestra a Santa Teresa.
Enséñanos a seguir sus caminos.

Ella supo hacer de su vida una constante conversión y nos dejó en sus escritos los pasos a dar por el camino de la perfección.

Ella nos describió la fugacidad de la vida y de cómo nuestra sed de felicidad solamente Dios la puede colmar.

Que aprendamos sus lecciones y un día podamos cantar eternamente tus misericordias.

Por Jesucristo, nuestro Señor,

Amén.

Oración a Santa Teresa de Jesús (III)

Oh bienaventurada Santa Teresita del Niño Jesús, que habéis prometido hacer caer una lluvia de rosas, desde el cielo, dirigid a mí vuestros ojos misericordiosos y escuchadme en mis múltiples necesidades. Grande es vuestro poder porque Dios os ha hecho grande entro los santos del cielo.

Os suplico, pues, oh mi amable protectora, me alcancéis de Dios las gracias que os pido, siempre que sea para mayor honra de Dios y salvación de mi alma. Os suplico de un modo especial que me hagáis participar de las rosas que nos habéis prometido, apartando mi corazón de las vanidades y placeres caducos de esta vida, y enseñándome a amar a Jesús y a María con amor verdadero, para que así pueda un día gozar con vos de la eterna bienaventuranza. Así sea.

V. Rogad por nosotros, oh bienaventurada Santa Teresita
R. Para que seamos dignos de la lluvia de rosas que nos habéis prometido.

Amen.

Oración corta a Santa Teresa de Jesús

Óyenos, oh Dios, Salvador nuestro, para que, así como nos gozamos en la festividad de tu santa virgen Teresa, así también seamos alimentados con el pan de su celestial doctrina e instruidos con los afectos de su tierna devoción.

Amen.

Oración a Santa Teresa de Jesús para pedir un favor

¡Santa Teresita! Vengo a tus plantas lleno de confianza a pedirte favores. La Cruz de la vida me pesa mucho y no encuentro más que espinas entre sus brazos. ¡Florecitas de Jesús!

Envía sobre mi alma una lluvia de flores de gracia y de virtud, para que pueda subir el Calvario de la vida embriagado en sus perfumes.

Mándame una sonrisa de tus labios de cielo y una mirada de tus hermosos ojos… Que valen más tus caricias que todas las alegrías que el mundo encierra.

¡Dios mío! Por intercesión de Santa Teresita dáme fuerza para cumplir con mi deber y concédeme la gracia que en esta oración te pido.

Amen.

Oración a Santa Teresa de Jesús por las misiones

Oh Santa Teresita del Niño Jesús, que has sido justamente proclamada Patrona de las Misiones de todo el mundo: acuérdate de los ardentísimos deseos de mostrarte, cuando vivías en la tierra, de querer plantar la Cruz de Jesucristo en todas las naciones, y anunciar el Evangelio hasta la consumación de los siglos.

Te suplicamos que ayudes, según tu promesa, a los sacerdotes, a los misioneros y a toda la Iglesia. Así sea.

Santa Teresita del Niño Jesús ¡Ruega por nosotros!

Santa Teresa de Jesús: Nada te turbe

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo
Es gloria vana;
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
Que siempre dura;
Fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.
Ámala cual merece
Bondad inmensa;
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.
Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.
Del infierno acosado
Aunque se viere,
Burlará sus furores
Quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
Cruces, desgracias;
Siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.
Id, pues, bienes del mundo;
Id, dichas vanas;
Aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.