
Oración a San Juan Bosco por los jovenes
San Juan Bosco, hoy no vengo con sermones ni con reglas perfectas.
Vengo con el corazón apretado por los jóvenes que veo perderse…
no porque quieran, sino porque nadie les ha dicho: “Vale la pena seguir.”
Vengo con el corazón apretado por los jóvenes que veo perderse…
no porque quieran, sino porque nadie les ha dicho: “Vale la pena seguir.”
Tú los conocías.
No los juzgabas por sus zapatillas rotas, su lenguaje áspero o sus errores a gritos.
Los mirabas y decías: “Aquí hay un santo escondido.”
No los juzgabas por sus zapatillas rotas, su lenguaje áspero o sus errores a gritos.
Los mirabas y decías: “Aquí hay un santo escondido.”
Mira a los que están hoy:
al que se encierra en su cuarto con auriculares para no escuchar el vacío,
a la que finge que todo está bien mientras se desangra por dentro,
al que estudia de noche después de trabajar de día, solo para no ser una carga,
a los que sueñan en grande… pero ya dudan si merecen soñar.
al que se encierra en su cuarto con auriculares para no escuchar el vacío,
a la que finge que todo está bien mientras se desangra por dentro,
al que estudia de noche después de trabajar de día, solo para no ser una carga,
a los que sueñan en grande… pero ya dudan si merecen soñar.
Tú, que construiste patios donde el amor era más fuerte que el castigo,
enséñanos a verlos como tú los veías:
no como problemas, sino como promesas.
enséñanos a verlos como tú los veías:
no como problemas, sino como promesas.
San Juan Bosco, intercede por ellos.
Que encuentren maestros que crean en ellos antes de corregirlos.
Que hallen amigos que los levanten, no que los arrastren al fondo.
Que descubran que su valor no depende de likes, notas o récords…
sino del hecho de que Dios los pensó con ternura.
Que encuentren maestros que crean en ellos antes de corregirlos.
Que hallen amigos que los levanten, no que los arrastren al fondo.
Que descubran que su valor no depende de likes, notas o récords…
sino del hecho de que Dios los pensó con ternura.
Y si ya han caído,
si ya han probado lo amargo del mundo demasiado pronto,
toma sus manos sucias, sus lágrimas calladas, sus “ya no puedo”…
y llévalos a Cristo —no con miedo, sino con alegría, como tú lo hacías.
si ya han probado lo amargo del mundo demasiado pronto,
toma sus manos sucias, sus lágrimas calladas, sus “ya no puedo”…
y llévalos a Cristo —no con miedo, sino con alegría, como tú lo hacías.
Porque contigo, ningún joven está perdido.
Contigo, hasta el más rebelde tiene un lugar en el corazón de Dios.
Contigo, hasta el más rebelde tiene un lugar en el corazón de Dios.
