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Oración a San Gregorio II

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Gregorio II fue el papa de la iglesia católica N° 89, quien ocupó el mando de la Santa Sede desde el año 715 hasta el 731. Su pontificado dejo importantes contribuciones para la fe católica, puesto que Gregorio era un hombre piadoso y fiel, con admirables cualidades de administración y organización. Se preocupó por esclarecer los asuntos sobre las diferencias eclesiásticas con el oriente, rescató y promovió los hábitos de vida monástica, emprendió la reparación de las murallas de Roma para protegerla de las invasiones de pueblos enemigos, y lucho contra los iconoclastia de los bizantinos. Su memoria se recuerda el 11 de febrero.

El papa Gregorio nació en Roma, aproximadamente en el año 669, en el seno de una familia noble y de profundos valores cristianos que lo guiaron desde su juventud al camino del cristianismo y el servicio religioso. Decidido con ser un hombre de fe, Gregorio se hace sacerdote miembro del clero romano. Durante el pontificado del papa Sergio I, Gregorio es nombrado tesorero de la iglesia encargado de guardar y repartir el dinero de las limosnas, además fue subdiácono y encargado de la biblioteca del papa, siendo el primer religioso bibliotecario.

Por sus grandes cualidades y su admirable inteligencia, posteriormente el papa Constantino lo designa como enviado para discutir los cánones en el Quincuagésimo Sexto Concilio frente al emperador Justiniano II. Gregorio colocó en evidencia una vez más su admirable don de las palabras para resolver todas las dificultades propuestas por el emperador.

Con tales virtudes, el 19 de mayo del año 715, Gregorio II es nombrado Obispo de Roma. Continuó entonces interesándose por resguardar a los fieles y fortalecer la iglesia. En las fronteras de Italia, los enemigos se convertían en fuertes amenazas, sarracenos, musulmanes, todos gestaban pretensiones de una invasión, por ello el papa emprendió la reconstrucción de las murallas de la ciudad. Sin embargo, una inundación del río Tíber detuvo esta obra.

Por su parte, en oriente, el nuevo emperador León III partidario de los iconoclastas, había ordenado destruir con fuego todas las imágenes sagradas y prohibir su culto. El papa Gregorio II en respuesta convocó un concilio, donde se condenó la iconoclastia y se le exigió al emperador de abstenerse de legislar en los asuntos de la iglesia.

En venganza, León III ordenó a su gobernador en Rávena,  marchar con el ejército hacia Roma para encarcelar al papa. A pesar de esta intención, el clero y toda la población cristiana de las provincias de Italia lo impidieron, surgieron revueltas e insurrecciones en contra del ejército en varias localidades, el ejército y los iconoclastas fueron rechazados.

El papa Gregorio II también veló por la evangelización de los pueblos germánicos, promovió la construcción de la Abadía de Monte Casino y defendió los hábitos monásticos. Falleció el 11 de febrero del año 731.