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Oración a San Claro de Vienne

La historia de San Claro de Vienne se sitúa en el siglo VI después de Cristo. Este fue un abad del monasterio de San Marcelo, caracterizado por su ejemplar personalidad dedicada al servicio religioso.

Le llamaron Claro debido a su gran capacidad de discernimiento, a su experiencia y sabiduría, especialmente en el sentido de vida y doctrinas espirituales, aunque también estudió las ciencias humanas.

Desde su temprana edad, y más evidente en su juventud, este santo mostró dotes de una personalidad lucida y brillante, con un gran desarrollo y conocimiento espiritual. Fue el primero de los monjes de la abadía de San Ferrol, y además  fue abad del monasterio de San Marcelo en Vienne, Francia, donde permaneció hasta su muerte.

El arzobispo de dicha localidad, Cadeoldo, le tenía confianza y estima especial, por lo cual fue designado como director del convento de Santa Blandina.

El culto hacia el abad San Claro se inició casi inmediatamente luego de su muerte, y es especialmente popular en parroquias de la región de Vienne (Francia) donde muchos lugares llevan su nombre haciéndole honores. Las historias religiosas le atribuyen muchos milagros especialmente relacionados con su fuerte capacidad espiritual.E

La devoción a San Claro fue reafirmada por el Papa Pío X quien en el año 1903 lo canoniza.

A San Claro de Vienne se le conoce como el santo patrón de los sastres.

Se designó el día primero de enero como fiesta de celebración para San Claro, aunque en otros lugares como Viviers, Annecy, Grenoble, Lión, y Chambérry, la festividad lleva a cabo el día 2 de enero.

San Claro fallece a finales del siglo VII. Hoy, sus restos descansan en Aix-les-Bains, una ciudad francesa del departamento de Saboya.

A San Claro lo conocen como “el testigo fiel” por su ejemplo de convicción y conducta religiosa con su prójimo.