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Oración a San Alejo

San Alejo es un santo de la iglesia católica, a quien se le atribuyen dones como la humildad, la sinceridad, y el saber humillarse para llegar a Cristo.

Oraciones a San Alejo

Historia de San Alejo

Se le llamó “Hombre de Dios” por su actitud bondadosa y magnánima; su designación como Santo llega luego de su muerte, cuando se reconoce su ejemplar labor transmitiendo la fe de Dios, abandonando todos los privilegios que tenía de su familia de cuna y disponiendo de todos sus recursos para el beneficio de ayudar a quienes más lo necesitaban.

San Alejo nació en el seno de una familia adinerada, ya que era hijo de un senador romano. De su familia aprendió valores como la humildad y la colaboración, sus padres le inculcaron el pensamiento de que “el ayudar al pobre es acumular tesoros en el cielo, y es para el perdón de los pecados”, así que aun cuando San Alejo era muy joven comenzó su obre de bien ayudando a los enfermos y necesitados.

Al crecer decidió abandonar su vida en una familia de dinero y en una condición muy humilde se apartó de este círculo social y se marchó a Siria en donde se dedico al culto y a la penitencia, pedía para él y para otros necesitados, su palabra predicaba la virtud de ser pobre y humilde.

Regresó a su casa en Roma, donde él mismo sin que su familia lo reconociese trabajo durante casi 20 años como sirviente. Finalmente enfermo y moribundo confesó a su familia que él era su hijo, y sus padres lo ayudaron a morir con dignidad.

Luego de su muerte, por medio de la intercepción de este santo se concedieron muchos favores y milagros. La vida de San Alejo nos enseña que para ser humildes de corazón hay que saber humillarse, como lo prometió Jesús, “quien se humilla será enaltecido”.

La veneración de San Alejo

Desde antes del siglo VIII, había en el Aventino en Roma una iglesia dedicada a San Bonifacio. En 972 el Papa Benedicto VII transfirió esta iglesia casi abandonada al exiliado metropolitano griego, Sergio de Damasco.

Este último erigió junto a la iglesia un monasterio para monjes griegos y latinos, que pronto se hizo famoso por la vida austera de sus internos. Al nombre de San Bonifacio se añadió ahora el de San Alejo como santo titular de la iglesia y el monasterio conocido como Santi Bonifacio e Alessio.

Obviamente, Sergio y sus monjes trajeron a Roma la veneración de San Alejo. El santo oriental, según su leyenda un nativo de Roma, pronto fue muy popular entre la gente de esa ciudad, y esta iglesia, al estar asociada con la leyenda, se consideró construida en el lugar de la casa a la que Alejo regresó de Edesa.

San Alejo es mencionado en el Martirologio Romano del 17 de julio en los siguientes términos: “En Roma, en una iglesia de la colina del Aventino, se celebra a un hombre de Dios con el nombre de Alejo, quien, según la tradición, abandonó su rico hogar, para hacerse pobre y pedir limosna sin ser reconocido”.

Mientras que la Iglesia Católica Romana sigue reconociendo a San Alejo como un santo, su fiesta fue eliminada del Calendario General Romano en 1969. La razón dada fue el carácter legendario de la vida escrita del santo El artículo de la Enciclopedia Católica sobre San Alejo señaló: “Tal vez la única base de la historia es el hecho de que cierto piadoso asceta de Edesa vivió la vida de un mendigo y luego fue venerado como un santo.”

El calendario tridentino le dio a su fiesta el rango de “Simple”, pero en 1862 se había convertido en “Semidoble” y, en la misma Roma, en “Doble”. Fue reducido de nuevo al rango de “Simple” en 1955 y en 1960 se convirtió en una “Conmemoración”. Según las normas del actual Misal Romano, el santo puede ahora ser celebrado en todas partes en su fiesta con un “Memorial”, a menos que en alguna localidad se asigne una celebración obligatoria a ese día.

La Iglesia Ortodoxa Oriental venera a San Alejo el 17 de marzo. Cinco emperadores bizantinos, cuatro emperadores de Trebisonda y muchas otras personalidades de Europa oriental y Rusia han llevado su nombre.

Una vida de Sacrificio

En el comienzo del siglo V, en la región de Edesa de Siria, se hizo popular la veneración de un mendigo como santo, este fue San Alejo, la historia de vida de un siervo religioso que adoptó el sacrificio voluntario para purificar su alma y acercarse a Dios. Su existencia fue cuestionada durante muchos años, ya que los relatos de su biografía se escribieron por un autor anónimo luego de su muerte, y la historia parece tener mucho de leyenda.

Alejo había sido hijo de una rica familia de Siria, quien siguiendo el camino de purificación hacia una vida de santidad, se alejó de su casa y comenzó a vivir como un mendigo, pidiendo limosna que compartía con los pobres, al mismo tiempo, predicando la palabra del Señor y llevando a la conversión al cristianismo de muchos necesitados. Por casi 20 años llevó este estilo de vida, contemplando la penitencia y la oración.

En el puedo lo conocían como “el hombre de Dios”. Sus virtud, bondad y generosidad aun en la pobreza hicieron que se ganara una fama de santo, y que su culto comenzara a extenderse casi inmediatamente después de su muerte. Su nombre se contempla en los libros de la liturgia occidental desde el siglo X.

A pesar de ser una historia muy conocida y popular, en el año 1969, san Alejo fue excluido del Calendario Santoral, por considerar que no se disponen de suficientes evidencias para afirmar la veracidad del relato de su vida. Aun así, su memoria continua recordándose en muchas localidades, el 17 de julio.

Enseñanzas cristianas de la vida de San Alejo

La historia de un hombre que abandona sus riquezas para predicar la palabra de Dios y vivir de mendigo, es un ejemplo de amor y sacrificio para todos los cristianos. Este sería el caso de San Alejo, quien nos recuerda las palabras de Jesucristo cuando dijo que “quien se humilla, será exaltado”.

Pidió limosna y trabajo de criado en su propia casa, mostrando aceptación y conformidad, fortaleza en la oración  y confianza en la penitencia para la purificación de su espíritu; el relato de San Alejo enseña a los cristianos a abandonar lo material, la soberbia que nos impide ser humildes y reconocer nuestros defectos, y nos invita a encontrar valor en el sacrificio que se hace por seguir el camino de la observación de la vida de Jesús para imitarla.

El ayuno, la penitencia y la limosna son actividades espirituales que engrandecen el espíritu del hombre de acuerdo con el cristianismo; esto era el centro de la fuerza de la fe de San Alejo, en su estilo de vida austero se dedicó a predicar, a pedir para otros renunciando a todos las comodidades que podría haber tenido en su vida pagana.

En las representaciones, san Alejo se pinta con un cayado en la baranda de una escalera, que cuenta la historia de su vida.

Leyenda o no, la historia de san alejo invita a la reflexión de la vida en medio de placeres materiales y a orientar la verdadera virtud de la humildad, el servicio y la aceptación de sacrificios para acercarse a Dios, haciendo al lado pecados como el orgullo y la soberbia.

San Alejo es patrón de muchas congregaciones religiosas que buscan la pureza de espíritu. Los hermanos se San Alejo en el siglo XV se bautizaron bajo su nombre; en 1817 la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María también lo proclamaron como su segundo patrón.