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Oración al Sagrado Corazón de Jesús

El amor y devoción católica por el Sagrado Corazón de Jesús se remonta a los inicios de la misma iglesia.  Diversos sacerdotes e importantes representantes de la iglesia manifestaban desde hace tiempo su inmensa devoción por el Sagrado Corazón de Jesús; figuras como San Agustín, San Juan Crisóstomo, y San Ambrosio hablan de que el sagrado corazón de Jesús es la fuente de donde se reciben los sacramentos.

Oraciones al Sagrado Corazón de Jesús

Sagrado Corazón de Jesús

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Sin embargo, propiamente la adoración al Sagrado Corazón de Jesús surge directamente por una serie de revelaciones místicas que el mismo Jesús le hace a Santa Margarita María de Alacoque en el año 1673, en dichas revelaciones el Señor Jesús le explica a Santa Margarita que su corazón es todo amor, dispuesto a recibir a los cristianos y a perdonarlos.

Jesús también promete en estas visiones, que quienes reciban la sagrada comunión, honren al Sagrado Corazón de Jesús y busquen el perdón de los pecados redimiéndose con la comunión, les concederá las gracias que necesitan, traerá paz a sus hogares, derramará bendiciones sobre sus empresas, bendecirá las casas donde se venere su sagrado corazón, perdonara a los arrepentidos que se acerquen a Él con sinceridad, y derramará su misericordia para con todos los que defiendan y promuevan la adoración a su Sagrado Corazón.

Finalmente se logra a aprobación del culto al Sagrado Corazón de Jesús por el Papa Clemente XIII en el año 1765, desde entonces rápidamente comienza el auge de esta adoración en toda Europa y se extiende.

Cuenta una historia católica que en el año de 1917, hubo una serie de apariciones de Fátima, en las que un ángel y la Virgen le enseñaron a los niños a rezarle a los Corazones de Jesús y María.  En muchas partes se reconoce la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús el 27 de diciembre.

Fundamentos de la devoción cristiana al Sagrado Corazón de Jesús

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús por parte de la fe cristiana puede remontarse a muchos años antes de las revelaciones de Santa Margarita, ya que desde los inicios de la iglesia, el amor de Jesús y la misericordia de Dios, que son en esencia sentimientos representados y asociados con el corazón, han sido parte de las bases que sostienen la fe cristiana. Además, durante la crucifixión, el relato de la sangre y el agua que emanaban del costado de Cristo como provenientes de su corazón abiertos se asociaron a curaciones milagrosas siendo objeto de meditación y oración.

El entendimiento de la devoción particular y específica por el Sagrado Corazón de Jesús se puede entender sobre las bases históricas, teológicas y filosóficas de la fe cristiana.

Con respecto a la dimensión histórica de la devoción, la iglesia pasó por un riguroso proceso de evaluación sobre las confesiones de las visiones de Santa Margarita, puesto que se trataba de un relato sin mayores pruebas que el testimonio de la santa, debía garantizarse que el relato fuese auténtico y que fuese una fuente confiable para sustentar el culto al Sagrado Corazón de Jesús de manera firme y consistente. Las visiones de Santa Margarita fueron estudiadas con cuidado, examinadas por varias comisiones de expertos y sometidos a juicio. Finalmente, se aceptó su veracidad y también se beatificó a Santa Margarita de Alacoque.

En el aspecto de la teología, los estudiosos y especialistas de la iglesia reconocen que el Sagrado Corazón de Jesús merece la adoración particular y especial, pero que al mismo tiempo no debe considerarse como algo desligado a la propia persona de Cristo. El papa Pío VI lo explicó en 1794, el corazón de Jesús hace referencia a los sentimientos de misericordia y amor que el Señor tiene para con los hombres, y es parte de Él pues está en Él y viene de Él, de modo que al adorar el Corazón de Jesús, se dirige el respeto, el amor y la fe del creyente hacia la propia figura de Cristo.

Desde el punto de vista de la filosofía, el corazón siempre se ha asociado al órgano del amor, de los sentimientos nobles, de la pureza y los valores, y también tiene una especial relación con la devoción, además, estados emocionales repercuten en el funcionamiento de este órgano, por lo que tienen un papel fundamental en la persona, su fisiología mantiene la vida, y su espiritualidad conecta con el mundo emocional, por tanto el corazón puede ser visto como esencia del alma y del espíritu de la personal. Al adorar el Corazón de Jesús es a Cristo mismo a quien adoramos.

Así la iglesia católica acepta la adoración a Jesús porque del amor de Dios nació la iglesia y la posibilidad del perdón y la salvación para los hombres.

Las Promesas del Sagrado Corazón de Jesús

A partir de la segunda gran revelación y más aún en la tercera revelación, el Señor Jesús expone a Santa Margarita de Alacoque cuáles son sus necesidades y las instrucciones para su devoción, así como también a cambio de la fidelidad de los devotos, Jesús le ofrece unas promesas a todos los que confíen en Él, lo amen y cumplan sus peticiones de adoración junto con la Palabra de Dios.

La gran promesa de Jesús para con los fieles devotos que honraren su corazón los nueve primeros viernes de mes seguidos rescatarlos del pecado a la hora de la muerte, y contemplarlos siempre bajo la misericordia de su corazón.

Para llegar a esta gran promesa se recibe la Eucaristía de cada viernes primero de mes, se realiza una oración personal consagrando la comunión de aquel día al Santísimo Corazón de Jesús, y se rezan algunas oraciones y letanías, puede acudirse a la misa de la mañana o vespertina de la comunidad general. Si tal día no hay culto público, puede hacerse una oración particular dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, en privado, en actitud orante y de meditación.

Jesús en sus visiones ofreció muchas promesas valiosas a los hombres por medio de Santa Margarita. Entre ellas también están: las gracias necesarias para las almas que se confíen a su Corazón, paz en las familias y hogares devotos en especial aquellos que exhiban la imagen del Sagrado Corazón de Jesús; también promete consuelo para las aflicciones, amparo y refugio en la vida y más aún en la muerte, bendiciones para las empresas, perdón para los pecadores arrepentidos, y misericordia y rescate para quienes propaguen su devoción, el nombre de estos fieles permanecerá escrito en el Corazón de Jesús.