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Beato Manuel Domingo y Sol

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El beato Manuel Domingo y Sol, a veces llamado como Mosén Sol, fue un religioso de origen español quien vivió durante el siglo XIX y parte del siglo XX; llevó a cabo enteramente una vida de servicio y dedicación a la fe cristiana, siendo un apóstol servicial y humilde para con sus fieles, a él se le atribuye la fundación de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos y del Pontificio Colegio Español de San José de Roma, entre muchas otras labores en beneficio de la fe cristiana.

Manuel Domingo y Sol nació el 1 de abril del año 1836 en Tortosa de la Provincia de Tarragona (España), en el seno de una familia religiosa que lo llevó a conocer las enseñanzas iniciales del cristianismo. Siempre fue un joven servicial y de grandes virtudes, cuando tenía 15 años fue admitido en el seminario diocesano donde cursó estudios y se ordenó como sacerdote más tarde, el 2 de junio de 1860, con 24 años de edad.

La primera misión como sacerdote fue su trabajo en La Aldea, una parroquia de su localidad donde fue enviado en 1862, luego de trabajar un año, se le asignó la parroquia de Santiago de Tortosa. Se dedicó a ser mucho más que un sacerdote, misionero, párroco, confesor, fundó varios conventos y llegó a ser profesor del Instituto de Tortosa.  Al padre Manuel se le atribuye también la fundación de la primera revista católica para jóvenes en España, llamada “El Congregante”, en la cual promovía las vocaciones sacerdotales y las virtudes de la juventud.

Más tarde comenzó a trabajar directamente con los seminaristas. En el año 1873 fundó el Colegio de San José para quienes deseaban seguir el camino del sacerdocio, y una década más tarde, fundó la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús.

El padre Manuel era un hombre recto, bondadoso, servicial, y un excelente guía y ejemplo, por ello muchos obispos le encargaron la dirección de varios seminarios, especialmente a partir de 1897.

Al padre Manuel Domingo y Sol se le reconoce su incansable labor por promover la reforma en los seminarios españoles y cuidar de las vocaciones sacerdotales. Después de toda una vida de servicio, falleció en Tortosa el 25 de enero del año 1909.

Fue beatificado por el papa Juan Pablo II el 29 de marzo de 1987.