Saltar al contenido

Oración a Santa Mónica

Santa Mónica es una de las santas de la iglesia católica, reconocida por ser la madre de San Agustín, la misma nació y vivió en una región al norte de África, cerca de la ciudad Cartago, nacida en el año 332. Santa Mónica es la patrona de las madres que oran por sus hijos y esposos.

Oraciones a Santa Mónica

Santa Mónica

Durante su vida, Santa Mónica tenía el deseo de avocarse a la oración y al servicio de Dios como las religiosas, pero, siguiendo la voluntad de sus padres, tuvo que hacerse esposa de un caballero de nombre Patricio, que aunque era muy trabajador, tenía un carácter terrible y era de malas costumbres, pagano, mujeriego, además que no compartía las creencias espirituales cristianas.

Por tal razón, a lo largo de su matrimonio, Santa Mónica sufrió mucho soportando los disgustos de su marido y los ataques de ira. De esta unión resultaron tres hijos, de los que el mayor, Agustín, inicialmente era de difícil crianza.

Santa Mónica a pesar de todo, se aferraba a la oración, y solía ser muy generosa con los necesitados. Ella ofrecía sacrificios y rezaba para que su esposo alcanzara la luz de Dios hasta que en el 371 logró su conversión al cristianismo.

Santa Mónica es la figura a la que se encomiendan las madres y las esposas, para que por medio de su santo ser sus hijos y esposos sean convertidos al cristianismo y abandonen los malos caminos y los vicios.

Alrededor de la figura de Santa Mónica surgió la congregación de “Las Mónicas” un grupo de mujeres que se dedican a orar para que Dios proteja a sus hijos especialmente si no andan en buenos pasos, y para que amanse a los esposos duros, para que losa ampare en sus senderos y los guíe hacia el camino cristiano.

Patrona de las Madres que rezan por sus hijos

Santa Mónica es la patrona de todas las madres, especialmente solicitada por aquellas que oran por la protección y guía de sus hijos. Esta función se debe a que  San Agustín de Hipona fue el hijo mayor de esta Santa, quien llevó una vida alejada del cristianismo los primeros años de su vida y gracias a las incansables oraciones de su madre, Agustín encontró el camino al Señor Jesús.

En el año 378, casi una década antes de la conversión de San Agustín, Santa Mónica tuvo una visión. En su sueño, lloraba desconsolada por el desvío del camino correcto de su hijo mayor, en ese instante escuchó una vos que le decía que su hijo volvería a su lado, y observó la imagen de Agustín. Santa Mónica contó a su hijo lo que había soñado, este le respondió que se trataba de una señal de que ella debería unirse a los maniqueos, grupo al que Agustín pertenecía; pero la santa hábilmente le contestó que en el sueño se referían a que sería él quien volvería a ella, insinuando así su conversión futura al cristianismo.

Santa Mónica rezaba con devoción y esmero por la conversión y recuperación de su hijo mayor. Conoció en Milán a San Ambrosio Obispo, a quien contó sus preocupaciones por el rescate espiritual de su hijo, y este le respondió que era imposible que se perdiera el “hijo de tantas lágrimas”.

La santa siguió a su hijo hasta Roma, buscando siempre orar por su rescate y traerlo al camino de Dios. Contó con el apoyo de San Ambrosio quien fue una figura importante en la conversión de San Agustín. Finalmente, el hijo mayor de Santa Mónica se convierte al cristianismo en el año 387 y decide regresar a su ciudad natal con su familia.

Santa Mónica, habiendo cumplido con su deber de madre, logrando con sus oraciones el rescate de su hijo, quien más tarde se convertiría en una de las principales figuras religiosas, falleció con 55 años de edad ese mismo año (387).