Saltar al contenido

Oración a Juan Pablo I

Juan Pablo I fue el papa de la iglesia católica N° 263. Su mandato apenas se extendió 33 días. Aunque fue uno de los más breves de la historia, su trabajo como servidor incansable de la iglesia, su humildad y acercamiento a los fieles a lo largo de su vida, lo llevaron a ostentar el título de Siervo de Dios, reconocido por su sucesor después de su fallecimiento. Su memoria litúrgica se recuerda el 28 de septiembre.

Juan  Pablo I, de nombre secular Albino Luciani, nació el 17 de octubre del año 1912 en Canale d’Agordo (Italia). Era un hombre bondadoso y caritativo, durante toda su carrera eclesiástica mostró una imagen humilde y amable que lo acercó a los files. Fue un importante funcionario de la iglesia en mandatos anteriores. El papa Pablo VI lo nombró cardenal y  Patriarca de Venecia. Manifestó abiertamente su deseo de no ser electo como pontífice antes del conclave; los cardenales actuaron para persuadirlo, de modo que al ser electo, el cardenal Luciani sintió que era su deber.

El 26 de agosto del año 1978, el cardenal Albino Luciani es electo como Sumo Pontífice en la ciudad del Vaticano. La noticia fue recibida con alegría por todos quienes lo vieron en su primera aparición en la plaza de San Pedro. Rechazó la ceremonia de coronación papal, celebrando la misa de inauguración, dando muestras de su compromiso y humildad que fue el tema central de su mandato. Tomó su nombre “Juan Pablo Primero”, en honor a sus predecesores Juan XXIII y Pablo VI, en cuyos mandatos había desempeñado importantes funciones en la iglesia.

Cariñosamente era llamado como “el Papa de la Sonrisa”. Entre sus propuestas estaba la promulgación del la encíclica para reafirmar las decisiones del II Concilio del Vaticano y continuar con la iniciativa de reforma en la iglesia católica.

Desgraciadamente, la mañana del 29 de septiembre de 1978, el papa Juan Pablo I fue hallado muerto en su cama, presuntamente a consecuencia de un ataque cardíaco, aunque la polémica gira sobre los verdaderos motivos de su repentino deceso.

El papa Juan Pablo II, su sucesor, lo nombra Siervo de Dios en noviembre de 2003. El papa Francisco lo declara Venerable en 2017, y desde entonces se encuentra abierto el proceso de canonización.