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Jesús Crucificado

Jesús Crucificado hace referencia a la figura del Cristo crucificado ó en la cruz, es una denominación que describe este momento de la vida de Jesús, del cual se han hecho numerosas representaciones ya sea en pinturas o en esculturas. De estas representaciones, han surgido algunas historias que afirman poderes inexplicables, como concesión de milagros cuando se les reza con devoción y fe a la figura del Jesús Crucificado.

Jesus Crucificado

La crucifixión de Jesús es uno de los misterios de la fe cristiana, responde al momento más doloroso de la pasión del Cristo, cuando un inocente y santo es entregado entre culpables para sufrir el castigo por el perdón de los pecados.

El Jesús crucificado, se ha simbolizado en numerosos cuadros y pinturas en los que a veces se incluyen paisajes naturales o algo urbanizados, y se pueden denotar algunas otras figuras como los dos ladrones, el bueno y el malo, las mujeres piadosas llorando a sus pies, así como la Virgen María y el buen discípulo Juan. En torno a los pinturas también se han descrito numerosos relatos que narran como la fe de los creyentes han obtenido favores rezando y orando a dichas imágenes y representaciones del Cristo Crucificado.

El rezar y orar a Jesús crucificado es una manera de amar y venerar a Jesús Nuestro Señor; la oración a esta representación del Cristo, hace que los fieles cristianos reconozcan el sacrificio de amor que hizo Dios al entregar su hijo  para el perdón del pecado mortal que condenaba a los habitantes del mundo a la muerte.

La adoración de Jesús Crucificado significa reconocer la magnitud de su sacrificio, arrepentirse de los malos caminos, y trabajar por alejarse del pecado y valorar el perdón de que el Hijo de Dios ha logrado para con nosotros los humanos.

Oración antigua a Jesucristo Crucificado

Señor mío, Jesucristo crucificado, Hijo de la bienaventurada Virgen María, abre tus oídos y escúchame, como escuchaste la voz de tu Eterno Padre;  abre tus ojos y mírame, como miraste desde la cruz a tu dolorosa madre; abre tus labios y háblame, como hablaste a tu discípulo para llamarlo hijo de María; abre tus brazos y abrázame, como los abriste en la cruz para abrazar al género humano; abre tu corazón y ¡lléname de tus gracias, como derramaste sangre y agua de tu costado abierto.

Amén

Oraciones a Jesús Crucificado