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Oración a Antonietta Meo

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La Beata Antonietta Meo nació el día 15 de diciembre del año 1930, en Roma, Italia, en el centro de una familia de buenos valores y de fe cristiana. Su casa, se situaba cerca de la Santa Cruz de Jerusalén, y también de un convento de monjas que funcionaba como guardería donde la niña Antonietta comenzaría a asistir desde los 3 años. Era una niña alegre, juguetona, que asistía feliz a la guardería, ganándose el cariño de todas las maestras y monjas. De niña era lista, inteligente, y muchas veces le indicaban a sus padres que era muy madura para la su edad.

Sin embargo, la tragedia llego tempranamente al seno de la familia Meo. A los 5 años comenzó a presentar una extraña hinchazón a nivel de la rodilla izquierda, se trataba de un osteosarcoma, que requirió la amputación de la pierna. A pesar de todas las dificultades Antonietta logra superar esta batalla y con la ayuda de un aparato ortopédico, continúa sus actividades de escuela y juegos. La madre comienza a enseñarle catecismo para adelantar su primera comunión.

En estos primeros encuentros con la fe, la niña Antonieta desarrolla una gran inspiración gracias a la que dictó a su mama y luego ella misma escribió, cartas que para el Niño Jesús, como si fueran poesías, y también para la virgen María. Pronto todos notaron que la pequeña Antonietta tenía una conciencia plena por el amor a Cristo. Así la niña llego a escribir 105 cartas a Jesús y unas tantas otras a la Virgen María, al mismo Dios, y al Espíritu Santo, pidiendo siempre ayuda y gracia para su familia, y quienes estaban a su alrededor, además siempre pedía por los pecadores.

En navidad del año 1936 recibió el Sacramento de la Primera Comunión, y unos cuantos meses más tarde recibiría la Confirmación. Desafortunadamente, la amputación no había curado el osteosarcoma que padecía, el tumor hizo metástasis rápidamente. Antonietta falleció antes de cumplir los siete años en medio de fuertes dolores y sufrimientos consecuencia de la enfermedad.  Fue declarada “venerable” por el Papa Benedicto XVI el 17 de diciembre del año 2007.

Oración a Antonietta Meo

Venerable y sufriente Antonietta Meo, sierva de Dios, pequeña y tierna niña, por tu santidad, por tu sufrimiento, por tu amor a Jesús, te rogamos intercedas por nosotros, ya que tan cerca estás del Creador y que en la plenitud eterna vives, dígnate pues, a suplicar por nosotros con el mismo amor que durante tu corta y tierna infancia amaste también a Jesús.

Pequeña y venerada Antonietta Meo, tierna y dulce infante, tu existencia fue corta pero inmenso y grande fue tu amor  por quienes te rodearon, enséñanos a amar como tú amaste, concédenos tu ternura para aprender a amar con tal virtud, tu pureza para que el Espíritu Santo permanezca en nosotros, tu don de oración para que Dios oiga nuestra súplica.

Enséñanos tu fortaleza por el dolor para que en este mundo sepamos sobrellevar nuestro sufrimiento con amor. Bendice con tu sabiduría a los niños de hoy, para que conserven tu misma pureza y así rechacen el maligno y acepten todo lo bueno.

Amorosa y dulce Antonietta Meo, intercede y suplica por nosotros, líbranos de caer en el pecado como tú suplicaste al Padre y él por amor a tí,  limpia y libre de pecado te llevó al cielo. Con tu poder de oración y por tu santidad, haznos invisibles al maligno, el cual es la misma mano del enemigo buscando nuestra perdición. Amen

(Recitar tres Avemarías suplicando a Antonietta Meo y dándole gracias por sus favores)

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