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Oración a San Alderico

oracion a san-alderico

San Alderico fue un obispo católico que vivió alrededor del siglo IX. Creció en el seno de una familia de la nobleza, con ascendencia sajona y bávara.

Cuando recién comenzaba a entrar en la adolescencia, fue enviado por su padre a la corte del rey de los Francos, Carlomagno, en esta corte permaneció alrededor de 8 años sirviendo al hijo del emperador, Luis el Piadoso. Su carácter amable y humilde facilitaron sus tareas en la corte y lograron que se ganara la estima y el respeto de los demás.

Sin embargo, en su corazón estaba el deseo por servir a Dios, por tanto en el año 821 decidió abandona la corte y trasladarse a Metz, donde comenzó sus estudios en la escuela episcopal, y se ordenó como sacerdote.

Luego de su ordenación regresó a la corte de Luis, ahora emperador, quien lo invitó para ser su capellán y confesor.

Posteriormente, a los 32 años de edad (año 832), san Alderico fue nombrado obispo de Le Mans. Su trabajo en esta diócesis se dedicó a prestar auxilio y ayuda a los pobres y necesitados, promover mejoras para los servicios públicos, además, fundó iglesias y monasterios para reavivar y proclamar la fe cristiana.

Políticamente, permaneció leal al rey Luis y a su sucesor Carlos el Calvo, aun en los tiempos de las guerras civiles que fracturaron el Imperio. En medio de estos conflictos, una facción contraria lo expulsó de su sede y san Alderico se retiró a Roma, en tiempos del papa Gregorio IV.

Dos años antes de su muerte enfermó terriblemente y quedo paralítico, refugiándose en la penitencia y la oración. San Alderico falleció el 7 de enero del año 856, sus restos se fueron sepultados en la iglesia de San Vicente, que él mismo había ayudado a fundar.