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Oración a la Virgen de la Caridad del Cobre para la salud

Oración a la Virgen de la Caridad del Cobre para la salud

Venerada por todos Virgen de la Caridad, ruego restaures mi salud, me devuelvas la vitalidad ya que es mi necesidad y la voluntad de quien me ha creado; tú conoces la fragilidad de mi cuerpo expuesto a todas las dolencias y enfermedades a veces mortales; acaso la Madre del Creador y reina de toda la creación no podrá bendecir mi cuerpo y devolver mi perfecto estado de salud. Mira desde  la plenitud de la eternidad donde moras por siempre, mi humanidad humillada y vulnerable a todo mal en este mundo imperfecto y limitado, mírame con caridad y vuelve a mi ser la salud.

Bondadosa y santa Virgen de la Caridad, conserva mi alegría, mi tranquilidad borra toda enfermedad mental y corporal, líbrame especialmente de enfermedades ruinosas, que a tantas personas han afectado y lo siguen haciendo diariamente; acaso habrá enfermedad o desgracias que mi Madre que está en el cielo no pueda desterrar; acaso la Reina de la creación y Madre de toda la humanidad se olvidará de alguno de sus hijos cuando desde su dolor con humildad suplica.

Virgen de la Caridad, sanadora de todo dolor y enfermedad como una madre cura a sus hijos cuando los ve sufrir, no extravies tu mirada de mi, especialmente en este momento donde mi salud se ve deteriorada; si tu hijo es el dueño y Señor de la Creación, que más gracias no habrá de conceder a su Madre, no busques méritos en mi, pues no los tengo, tan solo te ruego abraces mi cuerpo, envuélvelo con tu manto sagrado, no habrá en mí duda alguna de mi curación y restauración de mi humanidad sin enfermedad.

Poderosa y dulce Virgen de la Caridad, deten en mi cualquier enfermedad; escucha esta oración que desde este mundo en confusión y herido por el pecado, el cual ha propiciado toda clase de maldad, enfermedad y dolor sobre mi ser, ruego desde mi corazón sufrido y postrado ante la enfermedad y la tortura, me socarras en mi dolor, vengas pronto en mi auxilio y no me dejes en abandono; cuando una madre ignora a sus hijos, en especial cuando postrados y enfermos suplican por ayuda; Virgen de la Caridad dame tu bendición y no niegues a mi cuerpo tu protección. Amen.