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Oración a Urbano VII

Urbano VII fue el papa de la iglesia católica N° 228, su pontificado apenas duró 13 días en septiembre del año 1590, uno de los más cortos en la historia. Era un hombre culto, estudioso de las leyes y la teología, apenas tuvo tiempo para manifestar su deseo de continuar las obras de su predecesor. Su muerte llegó como una ola de tristeza para Roma y el clero quienes veían en este papa un hombre justo y bondadoso que podría traer un buen liderazgo para el catolicismo. Su memoria se recuerda el 27 de septiembre.

Urbano VII nació el 4 de agosto del año 1521 en la ciudad de Roma, en el seno de una familia de buena posición social, su padre era un noble de Génova y su madre pariente del cardenal Jacovazzi. Desde joven tuvo inclinaciones teológicas, por ello estudió en muchas universidades italianas derecho civil y eclesiástico, y obtuvo el título de Doctor por la Universidad de Bolonia.

Seguidamente desempeñó varios cargos importantes dentro de los Estados Pontificios y la Iglesia Romana. Fue secretario del tribunal de justicia, luego arzobispo de Rossano en 1553; en 1555 se le designo como gobernador de Fano; el papa Paulo III lo nombró gobernador de Perusa y Umbría.

Fue uno de los asistentes al Concilio de Trento. Bajo el instrucciones del papa Gregorio XIII actuó como enviado papal en Venecia. En el 1577 se le designó gobernador de Bolonia. Finalmente recibió el título de cardenal presbítero de San Marcelo en 1583.

Durante el gobierno del papa Sixto, fue Inquisidor General del Santo Oficio en 1586. Luego de la muerte de este pontífice, resultó electo como sucesor el 14 de septiembre del año 1590. El papa Urbano VII fue un hombre valiente, de buen sentido, se propuso mantener la autonomía de Roma sobre los bárbaros, los franceses y los húngaros, que pretendían tener voz en las decisiones del papa.

Dictó la reforma de la dataría apostólica nombrando una comisión de cardenales, y pretendía continuar con las obras y medidas de su predecesor, Sixto V. Se desligó de calumnias y practicas inmorales, principalmente del nepotismo.

Desafortunadamente, su papado apenas alcanzó 13 días, Urbano VII contrajo malaria y falleció el 27 de septiembre de 1590 en Roma. Se sepultó su cuerpo en la Basílica del Vaticano.