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Oración a Silvestre III

Silvestre III fue el papa de la iglesia católica N° 146, cuyo mandato fue controvertido y transitorio, apenas duró unos dos meses, desde enero hasta marzo del 1045. Su elección se produjo en medio de las disputas de las familias aristócratas italianas que intentaban tomar el control de trono papal imponiendo a sus candidatos por medio de sobornos y revueltas populares.

El papa Silvestre III, cuyo nombre secular era Giovanni dei Crescenzi Ottaviani, nació aproximadamente en el año 100, en Roma, era perteneciente a la noble casa de Crescencio. Tomando los hábitos religiosos había llegado a ser obispo de Sabina, cargo en el cual se encontraba al momento de su elección.

Ante el contexto político de aquel entonces, el papa Benedicto IX había sigo depuesto a consecuencia de un levantamiento popular promovido por Gerardo di Sasso, un general romano. Con Benedicto IX en el exilio, la casa de Crescencio aprovechó para imponer al sucesor a Giovanni, obispo de Sabina, a cambio de una suma de dinero. Este religioso asciende al trono papal el 20 de enero del año 1945 tomando el nombre de Silvestres III.

No obstante, apenas un mes después de su elección, simpatizantes de Benedicto IX auspiciado por la casa de los condes de Túsculo, familiares del pontífice depuesto, logran armar una revolución popular en la que expulsan a Silvestre III y devuelven a Benedicto a su puesto de Sumo Pontífice el 10 de marzo de ese mismo año.

Seguidamente, Benedicto IX convoca un concilio en el que declara a Silvestre antipapa, y este último se refugia en su diócesis en Sabina. El 20 de diciembre del 1046 se lleva a cabo el concilio de Sutri, con la participación de Enrique III de Alemania, donde se depone a Silvestre de su cargo de obispo y se le confina a un monasterio.

Según parece esta sentencia fue revocada, ya que Silvestre continuó como obispo de Sabina hasta octubre de 1063 cuando falleció. A pesar de las controversias, la iglesia lo considera un papa legítimo.