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Oración a Santa Tarsicia

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Santa Tarsicia fue una religiosa católica, virgen y mártir quien vivió durante el siglo VI y siglo VII en Francia.

La historia de Tarsicia está cargada de leyendas y mitos con respecto a milagros que sucedieron en su vida.  Nacida en Francia, era miembro de una familia de importante posición social y muy rica, sus padres eran Ambert y Bitilde. Ambert era un hombre poderoso en Aquitania que estaba emparentado con la realeza de Francia, y su madre Bitilde era hija de Clotario I, monarca del reino franco.

La historia de esta santa nos cuenta que desde joven siempre fue su voluntad el servicio religioso, por tal motivo se consagró en secreto a Dios. Pero la voluntad de su familia era otra, querían darla en compromiso. Tarsicia se negaba constantemente, así que para poder cumplir su deseo con tranquilidad y paz, decidió renunciar a todas las ventajas de su condición social y se marchó se su tierra guiada por el Espíritu Santo.

Realizó varias peregrinaciones hasta llegar a Rouergue, una antigua provincia francesa, en donde se asienta en el bosque de Rodelle, para disfrutar la soledad y meditar en oración y penitencia sin contacto con el mundo. Cuenta la leyenda que Dios le enviaba alimentos diariamente con los animales, como obra milagrosa.

Tarsicia vivió muchos años en la soledad, contemplando los misterios de Cristo y su amor por la fe. Probablemente, su gruta era frecuentada por vecinos que sabían de su existencia e iban en busca de guía y consejo hasta ella, por eso, poco a poco fue ganándose la fama de santa.  Un día, las nubes en el cielo se abrieron y como si saliese una gran luz que cayó sobre Tarsicia, su alma ascendió al encuentro con el Señor. Tiempo después fue encontrado su cuerpo sin vida, que emanaba una fragancia de rosas, alrededor del año 600.

El obispo trasladó su cuerpo a Rodez y sus reliquias fueron veneradas en el monasterio de Saint-Sernin.