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Santa Lucía Yi Zhenmei

Santa Lucía Yi Zhenmei

Santa Lucía Yi Zhenmei es una santa de la iglesia católica, nacida en China, quien desde su juventud se dedicó al servicio de la iglesia católica en oriente, adoptó la fe cristiana, consagró su virginidad al Señor, y comenzó a trabajar como catequista de niños, auxiliando a la parroquia local en la aldea de Kaiyang. Fue capturada junto al grupo de religiosos encabezados por san Juan Pedro Néel, y recibió el martirio siendo decapitada.

Lucía Yi Zhenmei nació en el año 1815, era la menor entre cinco hermanos, y creció en el seno de una familia de budistas que se habían convertido al cristianismo. Desde su juventud, observó con admiración el trabajo de las religiosas misioneras, y por ello con 12 años de edad hizo un voto de castidad para servir a Dios, incluso, llegó a fingir locura para que un matrimonio que habían arreglado no sucediese.

Luego Lucía comenzó a auxiliar en las labores locales de la iglesia, era catequista de los niños, a quien instruía con esmero sobre las verdades cristianas. Luego de que su padre falleciera, la familia se mudó a Chongqing donde el sacerdote local solicitó su ayuda para evangelizar a las mujeres de la región.

Más tarde, Lucía llegó a la provincia de Guizhou donde conoció al obispo francés Juan Pedro Néel quien era misionero de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París, y había llegado a China en 1858. Lucía trabajó a su lado con devoción, siendo de gran ayuda para la evangelización ya que manejaba el lenguaje para comunicarse con los habitantes,

Luego de un período de relativa tranquilidad, los católicos fueron perseguidos en China de nuevo. El general Tian Xingshu que odiaba a los cristianos, comandó las persecuciones en la provincia de Guizhou, encarceló al padre Néel, junto con otros religiosos, catequistas y fieles, en el grupo también estaba Lucía, el 18 de febrero de 1862.

Al confesarse cristiana, Lucía fue decapitada al día siguiente (19 de febrero). Fue beatificada el 2 de mayo de 1909 por el papa Pío X, y canonizada en el grupo de los 120 mártires el 1 de octubre del año 2000 por el papa Juan Pablo II.