Saltar al contenido

Santa Dorotea de Capadocia

Santa Dorotea de Capadocia, Mártir

Santa Dorotea de Capadocia es una santa cristiana, martirizada durante el siglo IV. Su historia narra como con su fe en Cristo,  la cual mantuvo hasta el último instante, logró el arrepentimiento de los apóstatas y la conversión de un funcionario pagano, realizando prodigios aún después de su muerte.

Dorotea nació a finales del siglo III en Cesárea de Capadocia. Desde joven abrazó la vida cristiana, consagró su virginidad a Dios, y lo honraba con ayuno, oraciones y penitencias. Era una joven hermosa, humilde, obediente, prudente y sabia, todos se admiraban de sus virtudes. Su fama de santa y sus costumbres cristianas llegaron a oídos del prefecto Saprizio, quien era perseguidor de los cristianos, durante el  gobierno de Maximino.

Saprizio mandó a capturar a Dorotea para interrogarla. El prefecto le solicitó que ofreciera sacrificios a los dioses paganos, pero la santa se mantuvo firme y se negó a renunciar a su fe. Saprizio mandó a llamar a dos hermanas, Crista y Calixta, que habían renunciado al cristianismo para salvar sus vidas, para que convencieran a Dorotea, sin embargo, al escuchar estas mujeres la predicación de la santa, lloraron amargamente y se arrepintieron de su conducta, regresando de nuevo al cristianismo.

El prefecto furioso, mandó a quemar vivas a Crista y Calixta, y condenó a Dorotea a morir decapitada. Cuando Dorotea iba hacia su martirio, Teófilo, un funcionario romano al servicio del prefecto, se burló de ella, diciéndole: “Esposa de Cristo, mándame manzanas y rosas del jardín de tu esposo”. Como un prodigio divino, apareció un niño con tres rosas y tres manzanas, en pleno invierno, al que Dorotea le pidió que se las llevara a Teófilo.

Santa Dorotea fue decapitada. Mientras, Teófilo, al presenciar tal milagro, se convirtió y también fue martirizado.