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Oración a Santa Cecilia

Es una famosa santa, quien sufrió el martirio por su fe en Cristo, esta virgen se consagró como la patrona de los músicos. De su origen se piensa que probablemente nació en Roma, en seno de una reconocida familia local.

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En aquellos tiempos que se acostumbraban a arreglar los matrimonios, Santa Cecilia fue forzada a casarse con un joven pagano de nombre Valerio. Como era costumbre entre las familias de clase, Cecilia había sido instruida en la enseñanza de la música y de algún instrumento musical; el día de su boda Santa Cecilia dedicó una canción a Dios para que pudiese consagrar su virginidad.

Santa Cecilia logró convertir a su marido Valerio al cristianismo, y éste se hizo bautizar por el papa Urbano. El hermano de Valerio, Tiburcio, de igual manera se convirtió al cristianismo.

Sucedió entonces que en aquellos tiempos los cristianos estaban sometidos a la persecución eran víctimas de crueles torturas y muertes, Valerio y Tiburcio tomaron los cadáveres de algunos de éstos y los sepultaron. Pero, fueron delatados por sus adversarios, en consecuencia se descubrió que eran cristianos y fueron hechos presos y decapitados.

A Santa Cecilia también la acusaron de ser cristiana; su verdugo, Turco Almaquio, la condenó a ser  quemada dentro de su propia casa, tortura a la que milagrosamente sobrevivió.

Al conocer esto, Almaquio ordenó que la santa muriese degollada. Santa Cecilia fue herida con  un hacha tres veces y luego de tres días de dolorosa agonía falleció. El papa  Urbano y sus diáconos lograron sepultar el cuerpo de Santa Cecilia.

El relato de su martirio dice que Santa Cecilia se encontraba cantando mientras sufría su tormento, estos hechos le valieron el ser la patrona de los músicos, los grupos musicales, los coros y las orquestas. La celebración de Santa Cecilia se realiza el 22 de noviembre.

Santa Cecilia: Patrona de los músicos

Santa Cecilia es una mártir romana del siglo II, quien es considerada como la patrona de los músicos, debido a que al ser condenada por su fe cristiana, la santa recitó salmos y cantos de alabanza al Señor, sintiendo gozo y esperanza en la promesa de Dios, para combatir la amenaza que caía sobre su vida a causa de su fe.

La música de esta santa fue inspirada por los cielos, por el gran amor que profesaba a Dios. Sus alabanzas eran cantos de adoración en lo que encontró la fuerza para aceptar el martirio y mantenerse firme en la fe. Santa Cecilia enseña esta forma de adoración a Dios, con la alegría de los cantos, aun cuando existan momentos penosos y dolorosos.

“Señor, guárdame sin manchas en mi cuerpo y mi alma para no ser confundida”, fue una de las frases del canto de Santa Cecilia que inspiró a todos los que escuchaban su profesión de fe. Esta santa y su hermano, quienes se habían convertido al cristianismo, fueron acusados por el prefecto romana Turcio Almaquio, quien bajo pena de muerte, solicitó que rechazaran su fe. Al no renegar de esta, los hermanos fueron condenados a ser decapitados.

Antes, Santa Cecilia pasó por penosas torturas. La santa delante de sus verdugos, predicó las Sagradas Palabras, la verdadera religión y el Salvador Cristo; su mensaje fue un canto inspirador que tocó el corazón de muchos de los soldados romanos que se convirtieron al cristianismo, y este fue su primer milagro.

Aunque la santa fue golpeada por el hacha, no siendo decapitada, permaneció tres días encerrada. En medio de su agonía, su consuelo era cantar alabanzas a Dios, y dar palabra a otros que se acercaban a escucharla. Al fallecer, en sus manos tenía tres dedos levantados, simbolizando la Trinidad.

Canta Cecilia con su forma particular de oración, fue una precursora de los cánticos religiosos y los salmos, por ello se le considera patrona de los músicos.

Iconografía de Santa Cecilia

La imagen de Santa Cecilia se presenta con varios símbolos que nos ayudan a entender quien fue esta santa y algunos aspectos relevantes de su vida. Los elementos más comunes son la palma, el lirio, la túnica, el manto, la aureola y el instrumento musical.

La palma de Santa Cecilia significa la victoria de su fe cristiana sobre la muerte. Este símbolo es común a muchos otros santos que también fueron martirizados por su fe en Cristo. En el caso de Santa Cecilia, agonizó tres días en los que recitó cantos y salmos a Dios.

El lirio que acompaña a las imágenes de esta santa es un simbolismo de su pureza, su castidad y virginidad, la cual había consagrado a Dios desde la infancia. El lirio es también un símbolo utilizado para la pureza de la Virgen María. Otras representaciones son la del Lirio de Pascua que representa la resurrección de Jesús.

La túnica de Santa Cecilia hace referencia al vestido que portan los fieles, los devotos, los justos ante los ojos de Dios, y su color blanco, refleja su inocencia y pureza, virtudes que había dedicado a Dios para apartarse de todo pecado y siempre servirle.

A veces esta santa aparece con un manto azul, en honor al cielo al cual ascendió su alma luego de su martirio. La aureola en la cabeza de Santa Cecilia es otro símbolo de su pureza y santidad; su culto como santa comenzó inmediatamente luego de su muerte por la obras de su vida.

Santa Cecilia lleva también una cinta blanca en la cabeza, como una manera de representar su castidad dedicada a Cristo. Por último, el instrumento musical que aparece en las imágenes de la santa, explica la forma de adorar a Dios, Cecilia cantó durante su martirio salmos y alabanzas al Señor.

Oración a Santa Cecilia

Gloriosa Virgen y mártir Santa Cecilia, modelo de esposa fidelísima de Jesús, vedme aquí postrado humildemente ante vuestras plantas. Soy un pobre pecador que vengo a implorar vuestra poderosa intercesión ante Jesús a quién tanto amasteis, suplicándote que me consigas un verdadero arrepentimiento de mis pecados, un propósito eficaz de enmienda y una heroica fortaleza para confesar y defender la fe que he profesado.

Alcánzame la gracia de vivir y morir en esta santa fe, como también las gracias especiales que necesito para vivir santamente en mi estado. Escucha y alcánzame mis súplicas, oh virgen poderosísima, para que merezca gozar un día de la eterna bienaventuranza. Así sea.

Amén

Oración a Santa Cecilia (II)

Oh gloriosa Santa Cecilia, virgen y mártir, ganaste la corona de mártir sin renunciar a tu amor por Jesús, el deleite de tu alma.

Nosotros te pedimos que nos ayudes a ser fieles en nuestro amor por Jesús, que, en la comunión de los santos, podemos alabarle dos veces en nuestro canto de regocijándose por la Sangre que Él derramó que nos dio la gracia de realizar su voluntad en la tierra.

Amén.

Oración a Santa Cecilia (III)

Bendita Santa Cecilia, tu que has cantado con tu vida y tu martirio, glorias al Señor y eres venerada en la Iglesia como patrona de la música y del canto.

Ayúdame a ser testimonio con mi voz y con la voz ser instrumento y expresar la alegría del corazón que viene de hacer siempre la voluntad de Dios y vivir con coherencia nuestro ideal cristiano.

Te doy mis fatigas y mis alegrías del trabajo, para que tu las pongas en las manos de la Santísima Virgen María, como canto armonioso de amor para su hijo Nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

Oración a Santa Cecilia (IV)

Señor y Dios nuestro, tu escogiste para ti desde sus más tiernos años a Santa Cecilia. Ella amó a Dios, a su familia, a sus semejantes, hasta entregar todos sus bienes a los pobres.

Desde su imagen nos señala una ruta. Es un faro luminoso en los acantilados del mundo. Se nos muestra joven, hermosa, rica y sana.

Exhibe valentía, carácter, robustez del alma… hasta entregar su vida. Queremos aprender de ella esa fe y esa valentía para vivir nuestro cristianismo sin claudicar.

Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Oración a Santa Cecilia para los músicos

Señor,
Hazme un músico que además de saber tocar mi instrumento o cantar, sepa estar en comunión contigo cada momento de mi vida.

Señor, hazme un músico que pase mas tiempo orando que ensayando.

Señor, hazme un músico que invierta un peso mas en apoyar las misiones que en lo que invierto en comprar cuerdas o accesorios para mi instrumento.

Señor, hazme un músico que te respete lo suficiente que no me salga del templo cuando tu palabra es predicada.

Señor, hazme un músico que no me moleste cuando alguien toca en mi lugar, sino que apoye y anime a los nuevos integrantes aportando mis conocimientos y experiencia para bien de tu obra.

Señor, hazme un músico que no ensucie tu altar, que cuando tenga algún impedimento ejercer mi ministerio, sea sincero y me siente a escucharte.

Señor, hazme un músico que no toque para mi sino para ti Señor, hazme un músico del cual se pueda decir que el volumen de mi fe y mis acciones es mayor que el volumen de mi instrumento.

Señor, hazme un músico que sea puntual, que no me robe el tiempo de los demás, que llegue temprano a los ensayos, que tenga respeto por la gente de los demás ministerios y por mis compañeros.

Señor, Hazme un músico que viva lo que hablo, que haga lo que digo, que sea lo que tu me has mandado ser, que sueñe tanto con perfeccionar mi vida espiritual como mi técnica musical.

Señor, comienza conmigo, es urgente, para que tu santo nombre sea conocido en toda la tierra

Amen.

Oración milagrosa a Santa Cecilia para los músicos (II)

Querida Santa Cecilia, heroica mártir que permaneció fiel a Jesús, tu divino esposo, intercede por nosotros para que la fe se eleve por encima de nuestros perseguidores y vea en ellos la imagen de nuestro Señor.

Sabemos que eras músico y nos dicen que oíste cantar a los ángeles. Inspira a los músicos a alegrar los corazones de la gente llenando el aire con el don de Dios de la música y recordándole al Divino Músico que creó toda la belleza.

Amén.

Oración a Santa Cecilia para agradecer por el arte

Dios creador, celebramos la fiesta de Santa Cecilia. Gracias por los bailarines, músicos, pintores, escultores, poetas, directores, compositores, actores, dramaturgos y todos los que mejoran nuestras vidas a través de las artes.

Enriquecidos por el intercambio de su creatividad, que lleguemos a conocer tu energía creativa viva dentro de nosotros.

Levanta nuestros corazones hacia ti, y cantaremos tus alabanzas, ahora y para siempre.

Amén.