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Oración a Santa Bárbara

Santa Bárbara es la santa católica que simboliza el amor, la fuerza y la fe a Dios frente al martirio. Cuenta la historia que Santa Bárbara nació en la actual Turquía, siendo hija de un funcionario del gobierno de alto cargo.

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Su padre, un hombre llamado Dióscoro, la encerró en una torre a los fines de evitar que se casara jóven mientras él estaba ausente en campañas militares.

Pero durante la ausencia de su padre, Bárbara conoció el cristianismo y se convirtió a esta religión, se dice que la joven mandó a construir una tercera ventana en la habitación de su torre para simbolizar su adoración a la Santísima Trinidad.

A la llegada de su padre, la jóven Bárbara se declaró cristiana frente a él y se negó al matrimonio que su padre le imponía.

Bárbara tuvo que huir pero fue capturada, desde entonces comenzó su sufrimiento y martirio. La joven por mantenerse firme en su fe cristiana recibió las más crueles y dolorosas torturas hasta que su padre mismo la envió a un tribunal a juicio donde fue condenada a la pena de muerte, decapitada por su propio padre en la cima de una montaña. Posterior a su ejecución, un rayo alcanzó a su verdugo, su propio padre y al juez que la había condenado, ocasionándoles la muerte.

La imagen de Santa Bárbara se pinta como una joven que lleva una palma que representa el martirio o con plumas de pavo real, que es el símbolo de la inmortalidad y la resurrección.

Puede representársele también con una torre con tres ventanas, ella llevándola en su mano, que simbolizan el refugio de su fe en la Santísima Trinidad. A veces se le pinta con la espada con la que fue decapitada a causa de su fe inquebrantable.

A causa del rayo que cayó para cobrar justicia por su muerte, se ha relacionado a Santa Bárbara con explosivos, y se le llama patrona del fuego y la pólvora y de las profesiones a fines. Del mismo modo, se invoca a Santa Bárbara para brindar auxilio especial a quien esté en peligro de muerte sin confesión.

La conversión de Santa Bárbara

La historia de Santa Bárbara es uno de los relatos cristianos más conmovedores y motivadores especialmente para los jóvenes, como una jovencita por su profunda fe cristiana se enfrenta a su padre y a una sociedad pagada siendo valiente ante crueles martirios.

Santa Bárbara de Nicomedia era hija de un noble llamado Dióscoro, quien era muy estricto y severo. Su familia poseía una gran fortuna, por ello su padre no queriendo que se perdiera entre los vicios de la ciudad encerró a Bárbara en una torre donde unos tutores de confianza le impartían educación. La torre era un lugar solitario, donde Bárbara podía contemplar desde lo alto la belleza de la naturaleza y profundas reflexiones se despertaron en su corazón; la joven comenzó a cuestionarse sobre el origen de todas aquellas maravillas de la creación.

Cuando cumplió 17 años, Dióscoro la llevó a casa de nuevo para que recibiera a los pretendientes, pero Bárbara los rechazaba. Su padre pensó que se trataba por los años de encierro en la torre así que le permitió que visitara el pueblo. En estas visitas a la ciudad de Nicomedia, Bárbara conoció a los cristianos quienes le predicaron sobre la vida de Jesús y el Dios verdadero. Estas enseñanzas tocaron profundamente el corazón de Bárbara, quien se convirtió siendo bautizada por un sacerdote de Alejandría. Bárbara decidió consagrar sus virtudes a Jesús.

Poco tiempo después su padre tuvo que realizar un viaje, y mandó a que Bárbara permaneciera de nuevo en la torre, donde ordenó la construcción de un baño y otras reformas, entre estas reformas, Bárbara pidió la construcción de tres ventanas para hacer homenaje a la Santísima Trinidad, y ella misma esculpió una Cruz que colocó en la Torre.

Al regreso del viaje su padre le preguntó por tales modificaciones, a lo que Bárbara respondió con valentía aceptando su fe y sin renunciar a ella pese a la furia de su padre.

Devoción a Santa Bárbara

La devoción por Santa Bárbara comenzó casi de inmediato luego de su fallecimiento. En un manuscrito de la orden de los carmelitas redactado por el padre Claudio de San José, se testimonia como muchas curaciones milagrosas y eventos fantásticos sucedieron en torno al sepulcro de esta santa. Su fama creció rápidamente desde el siglo VIII. Las reliquias de la santa estuvieron durante un tiempo en Constantinopla y luego fueron llevadas a Venecia.

El papa Pío V en el año 1568 confirmó el culto a Santa Bárbara, y desde entonces esta santa se conoce como uno de los catorce santos auxiliadores, quienes llevan este título por ser comprobados sus milagros e intercesiones con favores para los fieles que acuden a ellos.

La fiesta de Santa Bárbara se celebra el 4 de diciembre haciendo honor a su fecha de nacimiento. Como su martirio se relaciona con un trueno, Santa Bárbara es considerada la patrona de los explosivos, los mineros, los rayos, las centellas, los relámpagos. A lo largo de la lengua española, muchas expresiones haciendo referencia a estas atribuciones de Santa Bárbara y sus relaciones con los rayos y truenos.

La iglesia católica así como la Iglesia Ortodoxa exaltan la vida de esta santa y promueve su fe, especialmente como un relato de vida ejemplar para los jóvenes en quienes es preciso fortalecer la fe y su proximidad a las enseñanzas de Jesús y de Dios, e invita a los creyentes a defender su fe con valentía y respeto. Otras enseñanzas de la vida de Santa Bárbara revelan la importancia de la unión matrimonial no por interés y si por amor.

La vida de Santa Bárbara es un ejemplo de fe, amor, compromiso y fortaleza, capaz de resistir el martirio por la defensa de la Palabra Santa de Jesús.

Oraciones a Santa Bárbara