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Oración a San Victoriano

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San Victoriano fue un monje de la iglesia católica de origen italiano quien se entregó a una vida de servicio, oración y soledad entre las montañas pirenaicas, se encargó de la fundación de hospitales y monasterios, y además fue compañero y discípulo de san Benito. Vivió durante el siglo VI.

Victoriano nació en Italia. A temprana edad manifestaba cualidades religiosas, era un profundo lector, estudioso y devoto, según parece provenía de una familia de buena posición social. Con tan solo 20 años sintió la necesidad de embarcarse en una peregrinación en busca de la perfección del espíritu por medio de la soledad. Salió de Italia, atravesó los Alpes, llegó a Franca, conoció los Pirineos e hizo morada en  la agreste de la Sierra de Guará, donde vivían cristianos y cenobitas que buscaban el camino espiritual en medio de una vida solitaria y ascética.

Sin embargo, esta quietud duraría poco, ya que Victoriano comenzó a hacerse fama de santo, de hecho, fue elegido como abad por los monjes del monasterio más antiguo de la región, el Monasterio de San Martín de Asán. San Victoriano aceptó el cargo y se dedicó a reformar el rito, con una regla nueva para los monjes, así el monasterio se convirtió en la regla de san Victorián, que era un seminario episcopal muy importante para la diócesis de Huesca y de la Provincia Tarraconense, muchos obispos salieron monjes de este lugar.

Falleció con avanzada edad en el monasterio, aproximadamente en el año 561. Sus reliquias descansaron inicialmente en el Monasterio de San Martín de Asán, pero tras la invasión árabe se trasladaron al Castillo Monasterio de Montearagón.  Su culto fue promovido por los primeros condes y reyes de Aragón y Sobrabe, quienes lo consideraban como un protector en las batallas.