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Oración a San Victor III

Víctor III fue el papa N° 158 de la Iglesia Católica entre los años 1086 y 1087. Fue considerado una persona pacífica y humilde. En su legado se originó las Cruzadas, tras promover la cruzada de Mahdia, que fue una acción armada con los musulmanes. Fue beatificado por el papa Benedicto XIII en el año 1727. Su memoria se recuerda el 16 de septiembre.

Nació en Benevento en el año 1026, y fue bautizado con el nombre de Desiderio, era hijo del príncipe Landolfo V perteneciente a la familia lombarda de los duques de Benevento. A su corta edad de 13 años, entró en el monasterio benedictino de Montecasino, donde más tarde fue elegido abad del mismo, y en 1059 fue nombrado cardenal  de Santa Cecilia por el papa Nicolás II.

Tras la muerte del papa Gregorio VII, el 24 de mayo de 1086 fue elegido como el nuevo sucesor para ocupar la silla de San Pedro, pero él estaba en total desacuerdo, por lo que pospuso su consagración como pontífice el mayor tiempo posible, hasta casi un año después, el 9 de mayo del año 1087 donde finalmente fue consagrado como pontífice. Sin embargo, cuando lo hizo abandonó Roma y se retiró nuevamente a Montecasino. Este suceso permitió que el antipapa Clemente III aumentara su poder en Roma, por lo que cuando el papa Víctor III  es obligado por la condesa Matilde de Toscana a regresar a Roma, tuvo que abandonarla de nuevo tras una fuerte presión de parte del antipapa.

En su corto tiempo como papa, en 1087, Víctor III dirigió un sínodo, donde excomulgo a Clemente III, prohibió la querella de las investiduras e incitó el inicio a las cruzadas. Además, excluyo de entre sus fieles al abad de Marsella y a Higo de Lyon, por abuso de su autoridad y poder. Tras enfermarse, no pudo completar todos los objetivos propuestos para su sínodo y murió el 16 de septiembre de ese mismo año, en Montecasino.