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Oración a San Tigrio

San Tigrio fue un religioso católico cuya historia se cuenta junto con la de san Eutropio, ambos fueron martirizados en tiempos del emperador Arcadio, acusados injustamente de incendiar una iglesia y el palacio del senado como reacción ante el destierro del obispo Juan Crisóstomo. Sucedió en Constantinopla, hoy en día Estambul, Turquía, durante el siglo V.

San Tigrio habría comenzado su vida siendo esclavo de un hombre de la nobleza, que motivado por la compasión, al ver la piedad, la humildad y el servicio de Tigrio decidió darle la libertad.

Tigrio comenzó estudios religiosos, ingresó al monasterio y se ordenó como presbítero, era un sacerdote servicial, generoso, bondadoso y al servicio de los pobres y necesitados.

Sucedió aproximadamente en el año 404, cuando la emperatriz Eudoxia mandó colocar una estatua suya en la basílica de Santa Sofía de Constantinopla, ante lo cual el Obispo Juan Crisóstomo denunció idolatría, sin embargo, el obispo fue expulsado de su sede, siendo nombrado en su lugar Arsacio, en medio de protestas entre el clero y el pueblo.

La injusticia creció, sacerdotes que no reconocieron al nuevo obispo fueron expulsados de las iglesias. A dos meses de lo sucedido, ocurrió un incendio en una iglesia desde donde las llamas se extendieron al senado de la ciudad. Las acusaciones contra los seguidores de Juan Crisóstomo no se hicieron esperar, esto desató una insurrección popular.

Optato, quien era prefecto de Constantinopla, denunció que los seguidores cristianos de Juan celebraban misas en casa escondidas, y seguían sin aceptar al nuevo obispo. Ante esto, el emperador Arcadio mandó a apresar a los cristianos. Entre estos se encontraba san Tigrio presbítero y san Eutropio Lector.

A ambos los obligaron a revelar los supuestos nombres de los culpables del incendio, pero estos desconocían tales datos y eran inocentes. San Eutropio fue mutilado y martirizado. San Tigrio fue apresado, desnudado, flagelado en público y estirado por las manos y por los pies en el potro. Con su cuerpo destrozado fue enviado a morir en una prisión en Mesopotamia.