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San Ticiano

San Ticiano

San Ticiano, obispo

San Ticiano es un santo de la iglesia católica de origen italiano, quien vivió durante el siglo V. Fue presbítero y obispo de Brescia, se le atribuyen varias obras y trabajos en favor de la recuperación de la diócesis después de las invasiones bárbaras, así como la construcción de la iglesia de San Cosme y Damián.

Los datos de la vida de este santo se limitan a pocas líneas en las descripciones eclesiásticas de la diócesis de Brescia, y a su inclusión en el martirologio. Poco se conoce sobre su vida o el inicio de su labor religiosa.

Ticiano nació a finales del siglo IV, en la región de Venecia en Italia. Posiblemente de raíces humildes y cristianas, inició su camino religioso en la juventud, participando activamente en las labores de la iglesia de Brescia.

Llegó a ser consagrado como obispo, en los primeros años del siglo VI. En el contexto político y social de la comunidad en dicha época la diócesis había sido atacada por los bárbaros, que habían ocasionado muchas pérdidas y destrozos.

Con el apoyo del papa Simplicio, san Ticiano procuró restaurar la diócesis, tanto en lo material como fortalecer la espiritualidad de los miembros del clero y de los fieles, a través de la evangelización y la adoración al Santísimo Sacramento.

A san Ticiano se le atribuye la construcción de la iglesia San Cosme y San Damián, donde fueron sepultados sus restos, luego de su muerte en el año 526. Posteriormente, se anexó un monasterio a esta iglesia.

Estas edificaciones religiosas fueron reformadas en el año 1202 por el obispo Bernardo Maggi. Tanto la iglesia como el monasterio se reconstruyeron hacia el occidente de la ciudad, donde se localizan los Campos Bajos.

En el año 1505 el obispo Paolo Zane, construyó un arca de mármol en honor a san Ticiano localizada a la izquierda de la capilla  y que guarda sus reliquias. Por otro lado, el sarcófago se encuentra en la fuente de la plaza de Tito Speri.