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Oración a San Teopompo

Oracion a San teopompo

San Teopompo es un santo cristiano de la iglesia católica, mártir de la persecución del emperador Dioclesiano en el siglo IV.

Teopompo nació en Nertóbriga, en la actual provincia de Zaragoza (España), fue uno de los primeros obispos de su ciudad natal. Su trabajo como religioso invitaba a los devotos a perseverar en la fe de Cristo, invitándolos a defender su religión, alentándolos ante las amenazas de las persecuciones y predicando siempre la palabra de Dios.

Un día, San Teopompo fue mandado a llamar por el pretor Daciano, quien le ordenó que sirviera a los dioses paganos del panteón. Como es de esperarse, Teopompo, firme en sus convicciones cristianas, se negó a tal petición, este gesto desencadenaría el inicio de su martirio.

Por órdenes de Daciano, Teopompo fue hecho preso, y sometido a torturas crueles para quebrar su fe. Aun cuando lo metieron en un horno durante un día entero, el santo salió ileso, sin ninguna quemadura. Luego fue encerrado en una celda sucia y oscura durante tres días sin ningún alimento, tortura que solo pareció fortalecerlo más.

También le sacaron el ojo derecho, pero los querubines enviados por Dios lo sanaron. Ante tales prodigios pensaron que San Teopompo dominaba artes de magia, por lo cual, el emperador Diocleciano convocó al hechicero egipcio Teónas para que demostrase que podía con esos prodigios.

Teónas mandó a poner a Teopompo entre fieras salvajes, y a ingerir veneno, suplicios de los que el santo salió victorioso. La superstición de Teónas se quebró ante las demostraciones del santo, y se convirtió al cristianismo, el mismo San Teopompo lo bautizó como Sinesio.

Finalmente, el emperador ordenó su muerte decapitado. El culto a  San Teopompo se extendió rápidamente en todo el territorio, y finalmente fue aceptado por la iglesia católica en 1670.