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Oración a San Teodoro

San Teodoro es un santo mártir de la iglesia católica, cuya vida se sitúa entre los primeros siglos de la era cristiana, siglos III y IV, cuando las persecuciones y torturas de los gobernantes romanos dejaron una lista de confesores y mártires de la fe que hoy son exaltados por su valentía al morir en Cristo. Teodoro, era un soldado romano que se convirtió a la fe y por ello fue asesinado.

Se desconoce poco sobre el origen de san Teodoro y los primero años de su vida. Algunas fuentes indican que Teodoro era un ciudadano romano, crecido en una familia de funcionarios, nobles, quien probablemente nació alrededor del año 286.

Teodoro había cursado carrera militar y ejercía un cargo importante entre los soldados de Roma, era uno de los guerreros con más méritos a reconocer. Se desconoce cómo se convirtió al cristianismo, y se especula que tal vez su fe nació al escuchar la predicación de la Palabra y la valentía con la que otros mártires cristianos defendían el cristianismo.

Bajo el decreto de prohibición del cristianismo y la persecución contra los fieles durante el gobierno del emperador Maximiano, en los primeros años del siglo IV, Teodoro fue delatado en su fe y fue apresado junto con otros cristianos a quienes condujeron hasta el juez romano para intentar hacer que rechazaran su fe en Cristo.

Los cristianos fueron llevados ante los ídolos, pero ni Teodoro ni ninguno de los fieles presentes se doblegaron a prestar sacrificio a estos dioses paganos, lo que fue interpretado por el gobernante como una muestra de traición y desafío a la autoridad del emperador.

De esta manera, Teodoro fue encarcelado  y sometido a terribles torturas. Permaneció un tiempo recluido en una celda oscura y sucia, donde se dedicó a orar y de estas plegarias obtuvo consuelo y fortaleza del propio Jesús que se le presentó en visiones.

Por segunda vez, Teodoro fue llevado ante las autoridades, para obligarlo a renunciar a Cristo; sin embargo, ante la firmeza de Teodoro, el gobernador lo condenó a muerte.  En una ejecución pública, Teodoro, firme y confiado en Cristo, cantando en honor y gloria de Dios, subió a la hoguera en el año 306 aproximadamente.

Los restos fueron rescatados por fieles piadosos que los sepultaron en una pequeña ciudad llamada Eujaita de la Asia Menor.