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Oración a San Sulpicio Pío

San Sulpicio Pío, “el bondadoso” como también era conocido, fue un religioso católico quien vivió durante el siglo VII, llegó a estar a cargo de la diócesis de Bourges como obispo, siendo ejemplo de fe y de servicio, renunciando a sus privilegios y bienes por seguir el camino religioso.

San Sulpicio nació probablemente en la segunda mitad del siglo VI, era miembro de una distinguida familia de la aristocracia de la localidad de Vatan en Bourges de la Francia Centro-septentrional.  Sus padres eran cristianos y le procuraron una educación católica para la vida de religiosos, así ingresó en la escuela palatina donde fue educado por el capellán del rey Gontrán I, y con 16 años consiguió culminar sus estudios.

Posteriormente continuó en el seminario hasta que fue ordenado como sacerdote en el año 612 por san Austregisilo quien era obispo de Bourges en aquella fecha. Más tarde sería consagrado como diácono y luego sería nombrado director de la escuela episcopal. En torno a Sulpicio crecía fama de santo, un hombre bondadoso y devoto que se había separado de sus privilegios para servir a Dios. Esto llamo la atención del rey Clotario II de los francos, quien lo designó como capellán de su corte, hasta que en el año 624 falleció san Austregisilo, siendo Sulpicio designado como su sucesor, obispo de la diócesis de Bourges.

En su trabajo pastoral, este santo se dedicó a restablecer la disciplina y los valores de la iglesia, y a trabajar por la evangelización y conversión de los judíos. Participó del Concilio de Clichy en el año 626.

En sus últimos años de vida, san Sulpicio se retiró a un monasterio cerca de Bourges, que había sido fundado por el mismo, donde murió en paz el 17 de enero del año 646. En su tumba ocurrieron muchos milagros y prodigios.