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Oración a San Sereno

San Sireno (San Sereno) es un santo de la iglesia católica, reconocido por ser un mártir cristiano durante los primeros siglos del surgimiento de la iglesia, posiblemente víctima de la persecución de Diocleciano durante el siglo IV. Sireno se había convertido al catolicismo, y llevaba una vida ascética, con el humilde oficio de jardinero, hasta que fue descubierto y denunciado, y con esto recibió la palma del martirio, aproximadamente en los primeros años del siglo IV.

Sireno era un hombre griego, que había nacido posiblemente a mediados del siglo III. Cuando conoció la fe cristiana a través de la palabra de los misioneros evangelizadores, Sireno se convirtió al cristianismo y escogió llevar una vida de perfección espiritual, por lo que se retiró un tiempo a vivir como eremita en las afuera de Panonia.

En aquella época, los cristianos eran perseguidos y asesinados en todo el reino, por órdenes del edicto del emperador Diocleciano. Esto fue un motivo más para que Sireno permaneciera un período retirado del mundo.

Una vez que encontró su fe fortalecida, decidió regresar a la comunidad de Sirmio en Panonia, donde vivía en una humilde habitación y trabajaba con jardinero, en casa de un importante funcionario del emperador. Durante su trabajo cuidando de las flores y plantas, aprovechaba para meditar en la oración y contemplación.

En una ocasión, Sireno estaba haciéndose cargo de sus oficios en el jardín, cuando la esposa de un oficial del emperador se presentó con dos sirvientes, mostrando una conducta lujuriosa e indecente. Sireno le dio una advertencia, que hizo que la mujer se enfureciera y enviase una carta a su marido, acusando a Sireno de faltarle el esperto.

El oficial esposo de la mujer regresó a Sirmio, donde puso una queja ante el gobernador y de inmediato ordenaron detener a Sireno. Cuando este se presentó al tribunal fue interrogado. Sireno respondió son serenidad y con la verdad, que no había faltado el respeto a la mujer y apenas una advertencia.

El gobernador se sorprendió al recibir esta respuesta firme y serena, así que sospecho que se trataba de un cristiano. Cuando interrogó a Sireno a causa de su fe, este se confesó seguidor de Cristo y se negó a sacrificar a los dioses paganos. Por tal motivo en ese mismo día fue condenado a muerte en la guillotina; aproximadamente en el año 307.