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Oración a San Nicecio de Tréveris

San Nicecio es un santo de la iglesia católica conocido por ser el último y más importante obispo galorromano de la diócesis de Tréveris. Su actitud servidora y justa le ganó el favor de algunos mandatarios que lo apoyaron en su misión, restauró la ciudad que había sido seriamente afectada por las invasiones de los bárbaros así como también participó en importantes sínodos. Vivió durante el siglo VI.

Nicecio, cuyo nombre puede ser escrito como Nizier o Nicet, nació a finales del siglo V, proveniente de una familia galorromana de Auvernia, de distinguida nobleza. En su juventud, Nicecio decidió consagrarse a la vida religiosa, fue admitido en el monasterio de Limoges y al proco tiempo alcanzó el título de abad.

También contó con el favor de Teodorico I de Austria, a quien sirvió como guía espiritual para su arrepentimiento. Cuando estuvo vacante la diócesis de Tréveris, este rey apoyó el nombramiento de Nicecio para encargarse de tal trabajo en el año 526. La ciudad se encontraba seriamente afectada por las invasiones de los bárbaros. De inmediato, san Nicecio hizo traer mano de obra italiana para restaurar su sede, y reconstruir varias abadías e iglesias como la catedral de San Juan, la Iglesia de San Pedro de Neumagen y la abadía de San Maximino.

San Nicecio fue un fiel observador de los designios de Cristo; instó a los fieles a arrepentirse de sus males morales y de espíritu y a buscar su propia purificación con humildad y servicio. Criticó severamente a los fieles y cortesanos por sus malas acciones, esto llevó a que varias veces fuera amenazado, sin embargo, Nicecio nunca tuvo miedo, y excomulgó al rey Clotario I del reino franco. Esta enemistad, acabó desterrando a Nicecio de su diócesis, más tarde, el sucesor Sigeberto I le permitiría regresar.

Por otro lado, san Nicecio fue partícipe de varios sínodos, en Clermont, 535, en Orleans, 549, en Toul, 550, y en París, en 555.

Este santo obispo obró por mantener y promover la fe, así fundó varias escuelas para clérigos y participaba activamente de la predicación cristiana. San Nicecio falleció en el año 566 y su cuerpo se sepultó en la iglesia de San Maximino en Tréveris. Casi de inmediato comenzó su veneración como santo.