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Oración a San Neófito de Nicea

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San Neófito de Nicea fue un joven cristiano quien vivió en la época del emperador Diocleciano, desde joven se manifestó en él la voluntad de Dios y los deseos de una vida cristiana, llevando una vida austera de eremita, contemplación, oración y piedad. Fue martirizado por su fe cristiana y su firme oposición a los cultos paganos. Vivió durante el siglo III.

Neófito nació aproximadamente en el año 286 en la ciudad de Nicea en Bitinia de la Asia Menor, en las proximidades del río Iznik. Provenía de una familia de piadosos cristianos. Se cuenta que cuando nació, su madre tuvo una visión de que Neófito se convertiría en una importante figura para el cristianismo.

Ya en su temprana infancia mostraba las cualidades de un siervo de Dios, bondad, humildad, obediencia y oración, con una oratoria excepcional con la que instruía en la fe a sus compañeros. Cuando tenía 10 años una paloma blanca se apareció en su hogar y lo condujo hasta una gruta en el monte Olimpo de donde no salió hasta los 15 años de edad, cuando sus padres fallecieron y el decidió repartir sus bienes entre los necesitados.

En aquellos días la persecución contra la iglesia católica era cruel y sangrienta. Alrededor del 302, Neófito fue detenido y llevado ante el gobernador quien le ofreció perdonarle la vida si sacrificaba a los ídolos; el joven se negó rotundamente y denunció en público la impiedad y la fe pagana. Por eso fue condenado, lo azotaron con furia y lo torturaron con garras de hierro.

Se cuenta que lo metieron en un horno en llamas, del cual salió ileso. Finalmente lo asesinaron decapitándolo, a la temprana edad de 16 años.