Saltar al contenido

Oración a San Melas de Rinocorura

oracion a san-melas-de-rinocorura

San Melas fue un obispo y confesor de la iglesia católica, quien vivió durante el siglo IV, era de origen egipcio y trabajó en su localidad por la promoción de la fe cristiana y la recuperación de la iglesia de Dios, sin embargo, fue desterrado injustamente y falleció al poco tiempo.

Melas nació en una antigua ciudad egipcia, llamada Rinocorura, actualmente El’Arîsh, de Egipto, en la región próxima a los límites de Palestina. Era miembro de una familia de escasos recursos, muy humilde, pero rica en valores y fe cristianos; de sus padres aprendió la fe y conoció la palabra de Dios, y nació en él el sentimiento de hacerse religioso. Fue un joven de corazón noble, siempre piadoso y temeroso de Dios, disfrutaba vivir en la humildad y la pobreza, encontraba en la austeridad el secreto para mantener su espíritu fuerte y cercano a Dios.

Al hacerse religioso y ser ordenado presbítero, fue consagrado por san Atanasio como obispo de su ciudad natal, y manteniendo las cualidades que le hicieron merecedor de este puesto, se dedicó a trabajar en beneficio de los fieles.

En aquel tiempo, se desató la persecución por parte de los arrianos; el emperador Valente había dado órdenes de capturar al obispo Melas. Sus soldados llegaron a la iglesia parroquial, y encontraron a san Melas limpiando las lámparas del altar; ignorando de quien se trataba, aceptaron la invitación del religioso quien los condujo por la casa episcopal y les sirvió de comer. Finalmente, les reveló su identidad.

Al enterarse los soldados que habían sido servidos por el mismo obispo que buscaban, se llenaron de respeto y admiración, sin embargo, cumpliendo con las órdenes del emperador, san Melas partió al exilio por vía pacífica, marchándose a regiones lejanas de Egipto donde pasó sus últimos años de vida.

Falleció en el año 390.