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Oración a San Mateo Correa Magallanes

San Mateo Correa Magallanes, es un santo de la iglesia católica, quien fue presbítero y mártir mexicano, vivió en tiempos de persecución severa en contra de la iglesia, fue condenado a muerte por negarse a revelar el secreto de confesión de unos presos que iban a ser ejecutados. Vivió durante el siglo XIX:

Mateo Correa Magallanes nació el 22 de julio del año 1866, en la ciudad de Techitlán (México). Desde joven, quiso llevar una vida religiosa  y de servicio, por ello ingresó al seminario de Zacatecas, donde empezó como portero de la institución. Siempre actuó con obediencia y actitud servicial, por ello obtuvo una beca para cursar estudios y consiguió ser admitido en la institución.

Se recibió como sacerdote en el año 1893, llegó a ser capellán en varias haciendas y parroquias de la vecindad, hasta que fue designado como párroco de Concepción del Oro y estableció  una amistad profunda con la familia Pro Juárez. Después fue párroco en Colotlán, hasta que se desató la Revolución Maderista en el año 1910.

Por su popularidad y amistad con el pueblo, el padre Mateo fue perseguido por los revolucionarios, esta situación lo obligó a huir hacia León, aunque una vez que la situación fue apaciguada, regresó a la diócesis para hacerse cargo de sus parroquias de nuevo.

En el año 1926 empieza a laborar como párroco de Valparaíso. Al poco tiempo, esta localidad es alcanzada por las fuerzas de gobierno, comandadas por el general Ortiz, un hombre lleno de arbitrariedades, que arremetió contra el padre Mateo y contra  un grupo de jóvenes mandando a apresarlos, aunque fueron luego liberados.

Meses después, en 1927, el padre Mateo fue arrestado de nuevo y encarcelado en la jefatura militar de Durango. Se le pidió que confesara a un grupo de hombres que iban a ser fusilados, y luego le se le exigió revelar las confesiones; el padre Mateo se negó a violar el secreto de confesión, por ello fue condenado a muerte, el 6 de febrero de ese año.

Sus reliquias descansan en la catedral de Durango, y fue beatificado el 1992, canonizado por Juan Pablo II el 21 de mayo de 2000.