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Oración a San Martin I

San Martín fue el papa de la iglesia católica N° 74, estuvo al frente de la Santa Sede durante el período entre el 649 y el 655. Sufrió el martirio de la persecución del emperador Constante II, provocado por la firme fe del Santo Papa y su implacable sentido de condenar las herejías y a los partidarios de esta; se le conoció por ser un hombre profundamente cristiano, sabio, justo y fiel, quien murió flagelado por las torturas de la persecución, un juicio falso y la cárcel. Su festividad litúrgica se conmemora el 13 de abril.

Martín I nació en la ciudad de Todi en Italia, probablemente a finales del siglo VI. Fue electo como sucesor del papa Teodoro I, y se dispuso a restaurar las enseñanzas cristianas y librar a los fieles de las doctrinas herejes que desvirtuaban las labores religiosas.

Por tal motivo, su primera acción fue convocar al concilio de Letrán que había sido suspendido por la muerte de su antecesor. Este se llevó a cabo y en el mismo se condenó severamente el monotelismo, que pretendía unificar las herejías del monofisismo con el cristianismo. Del mismo modo, se reafirmó el Dogma de la Virginidad perpetua, condenó los documentos que defendían a los herejes como la “Ecthesis” de Heraclio, y el “Typus” del emperador Constante II, quien apoyaba a los monotelistas.

El papa Martín I excomulgó a los patriarcas de Constantinopla Sergio I, Pirro y Pablo II, quienes habían profesado abiertamente la creencia en tales herejías que desvirtuaban la verdadera fe. En vista de tales acciones, el emperador Constante II se declaró en contra del papado de Martín I y ordenó a su gobernador en Rávena de Italia, Teodoro Calíope, que apresase al papa y lo llevara a la capital.

Teodoro Calíope arribó en Roma donde acusó a Martín I,  y lo llevó arrestado a embarcarse a Constantinopla, el 19 de junio del año 653, pero el viaje tuvo algunos contratiempos que hicieron que perdieran cerca de un año en la isla de Naxos. A su llegada a Constantinopla, el 17 de septiembre del año 654, Martín I fue juzgado en un juicio que era más una especie de burla, con ofensas e insultos hacia el santo papa que se encontraba encadenado y sin sus vestiduras, se le condenó a muerte por hereje el 20 de diciembre de ese mismo año.

Luego de tres meses en la cárcel, la pena se cambió por el exilio en Crimea, a donde Martín llegó el 15 de mayo del 655, pero su salud se encontraba tan afectada a causa de los malos tratos y las torturas, que falleció el 16 de septiembre de ese año.