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Oración a San Marino de Cesarea

San Marino de Cesarea es un santo mártir de la iglesia católica quien vivió durante el siglo III de la era cristiana. Era soldado del imperio romano, aunque secretamente se había convertido a la fe católica. Un compañero envidioso de sus virtudes y logros, lo delató ante el juez en su condición de cristiano, y al asumir su fe, fue condenado a muerte.

Marino nació a principios del siglo III en la provincia de Palestina perteneciente en aquel entonces al imperio romano. En los primeros años de su vida se dedicó a la carrera militar, donde estuvo al servicio del emperador, mostraba en su labor grandes virtudes y cualidades, era estimado por sus superiores.

Marino se había convertido al cristianismo pero mantenía su fe en secreto a consecuencia de las persecuciones que sufrían los fieles en el imperio romano. En el año 260 el emperador Galiano se encontraba en el trono.

Marino estaba en Cesarea, a punto de recibir una condecoración por su trabajo noble en el ejército, en la ceremonia se le iba a otorgar el emblema de centurión. En ese momento, uno de los soldados que sentía envidia, lo acusó ante el gobernador Aqueo de que Marino era cristiano y por ello no ofrecía sacrificios al emperador. Inmediatamente, Marino fue interrogado por Aqueo, quien asumió su fe en Cristo. El gobernador quiso persuadirlo para que renunciara a su fe, por ello le dio 3 horas para reflexionar.

En ese tiempo, Marino se encontró con el obispo de Cesarea, Teotecno quien lo llevó hasta la iglesia y le mostró el libro de los Evangelios sobre el altar, y le pidió que escogiese entre su espada o el libro Sagrado. Marino sintió en su corazón el deseo de apegarse al Evangelio y tomó el libro sin dudar.

Entonces, el obispo le aconsejó que confiase en Dios para que recibiera la fortaleza de la prueba que estaba por pasar. Cuando Marino retornó ante el juez para continuar con el juicio, reafirmó con mayor valor su fe en Cristo, por ello fue condenado a morir decapitado inmediatamente.

San Asturio, un senador romano cristiano, quien fue testigo del martirio de Marino, rescató su cuerpo y lo sepultó, con esta acción también recibió la palma del martirio para sí,