Saltar al contenido

Oración a San Marcelino Obispo

San Marcelino, fue un obispo italiano nacido en la ciudad de Ancona, capital de la región de las Marcas, vivió durante el siglo VI.

Se tienen muy pocas informaciones sobre sus primeros años, su formación y su vida religiosa. La mayoría de las historias de la vida de san Marcelino se han elaborado a partir de lo escrito por san Gregorio Magno, quien se refería a este santo como un gran discípulo del Señor que defendió a la ciudad de Ancona de terribles males.

La narración cuenta que san Marcelino, ya electo obispo de Ancona era un siervo devoto y fiel que se preocupaba por el servicio a toda la comunidad; desafortunadamente parecía una artritis gotosa por lo que tenía seriamente comprometida su movilidad articular y para poder moverse, sus familiares lo trasladaban cargado.

Un día la ciudad de Ancona se vio ahogada en medio de las llamas de un terrible incendio, los ciudadanos trataban de apagar el fuego arrojando agua sin cesar pero el fuego se extinguía aun más e invadiendo cada vez más terreno, parecía que la ciudad entera iba a ser devorada por las llamas.

El obispo Marcelino pidió a los hombres que lo trasladaban cargado que lo acercaran al fuego, y lo colocaron en medio de las llamas, y en aquel sitio todo el fuego parecía concentrarse, el incendio estaba retrocediendo ante las oraciones del santo, y al cabo de un momento las llamas se extinguieron.

Con este relato quedo claro que Marcelino cultivaba en su ser la santidad para vencer al poder destructivo de los elementos. Según parece san Marcelino falleció en el año 568, aunque no es una data precisa. Sus reliquias descansan en la catedral de Ancona desde el siglo XVIII.