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Oración a San Macario el Grande

oracion a san macario el viejo

San Macario de Egipto, conocido también como Macario el Grande o Macario el viejo, fue un religioso católico quien vivió durante el siglo IV llevando una vida de ermitaño en la soledad del desierto, por ello, es considerado como uno de los padres del desierto y se le reconoce como santo también en la iglesia copta y en la ortodoxa.

Macario el viejo nació en el año 300 aproximadamente, en Egipto, hijo de humildes pastores, trabajó sus primeros años cuidando de los rebaños familiares, y en la soledad de dicho empleo, meditó en la oración y se fue apegando a la vida solitaria y religiosa, desarrollando increíbles cualidades espirituales aun desde joven.

Vivió un terrible episodio durante su juventud, una mujer del pueblo lo acusó de haberla hecho pecar y de que Macario era el padre del hijo que esperaba. Los habitantes enojados, apedrearon y golpearon a Macario, quien solo se aferró a la oración con paciencia, pidiendo a Dios que se conociera la verdad. Cuando la mujer iba a dar a luz, su parto se complicó con terribles dolores, y en medio de aquella agonía confesó la calumnia que había hecho en contra de Macario. Todos en el pueblo se disculparon y sintieron admiración por la paciencia del joven.

Con  30 años, Macario decidió apartarse de las tentaciones y conflictos del mundo, y se exilió en una comunidad monástica al oeste del delta del Nilo, en una región llamada Deir Abu Makar, donde contemplo la soledad y la penitencia. Con 40 años fue ordenado sacerdote, según se relata, Macario poseía dones extraordinarios como la curación y la profecía. Era un firme defensor de la religión contra los herejes arrianos. Muchos hombres de fe lo buscaron como guía y modelo y se hicieron sus discípulos.

En los alrededores del monasterio donde estaba san Macario, se fundaron otras iglesias donde sus discípulos iban a hacer trabajo pastoral. Centenares y peregrinos encontraron el camino de la fe gracias a este trabajo.

Macario quería dominar las pasiones y tentaciones de su naturaleza humana, por eso vivía lleno de precariedades haciendo constante penitencia y orando buscando purificarse en cuerpo y espíritu. Era un hombre, recto, sereno, obediente, y paciente, admirado por todos sus discípulos y seguidores, quien con su ejemplo y su trabajo en la fe, conquistó el corazón de muchos paganos a los que llevó de vuelta al cristianismo.

San Macario falleció en el año 390, luego de 60 años de refugio en el desierto, meditación y penitencia.