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Oración a San Liberio

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Liberio fue el papa de la iglesia católica N° 36, quien ejerció este cargo entre los años 352 y 366. Su mandato estuvo marcado por profundas divisiones en la religión a consecuencia de la persecución contra los cristianos desatada por Constancio II, que quería imponer en Occidente el arrianismo como lo había hecho en oriente, esto llevó a que Liberio pasara una temporada expulsado de Roma, a la elección de un antipapa, el diacono Félix, y a la realización de concilios independientes en oriente y occidente. La festividad de san Liberio se recuerda en memoria del la fecha de su muerte el 24 de septiembre.

Tras la muerte del pontífice Julio I, Liberio, diácono de la iglesia romana, fue consagrado como Sumo Pontífice el 22 de mayo del año 352. En este período, el imperio de occidente sufría los embates de la persecución del emperador Constancio II que traba de imponer el arrianismo. Liberio ejerció con valentía su papel como líder de la iglesia defendiendo la cristiandad, por ello el emperador lo desterró en el año 355 a Berea de Tracia, donde pasó humillaciones y trabajos forzados.

El arrianismo consiguió seguidores incluso entre los obispos católicos, pronto esta doctrina se apoderó de Roma y convocaron la elección del diácono Félix como el nuevo papa, realmente fue un antipapa. Este suceso fue rechazado por el pueblo y el clero romano, quienes le exigieron al emperador el regreso de Liberio a lo que finalmente accedió. Liberio regresó a Roma en el 357, y las protestas en contra del antipapa Félix hicieron que este se retirara a Porto.

Muchos obispos estaban en contra de Liberio habiendo cedido ante el arrianismo, al verse sin apoyo, el papa inseguro y débil presentaba posiciones ambiguas sobre esta doctrina.  En el 359 se celebraron dos concilios con los obispos de Oriente y Occidente, en Seleucia y Rímini, ambos adoptaron profesiones de fe semiarrianas; no obstante, a ninguno de ellos acudió el papa Liberio.

Tras la muerte de Constancio II en el año 361, Liberio anuló los decretos de estos concilios, y se enfrentó al período del emperador Juliano, quien restauró el paganismo en Roma. No fue sino hasta la llegada de Valentiniano, rey cristiano, que la iglesia tuvo un momento de tranquilidad.

Liberio también promovió la fundación de la Basílica Liberiana de los papas en Roma, que se convertiría después en la Santa María La Mayor, principal iglesia en Roma.

Falleció en el año 366 y sus restos descansan en las catacumbas de Priscila.