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Oración a San Kentigerno

oracion a San Kentigerno

San Kentigerno fue un santo de la iglesia católica, obispo y abad de la ciudad de Glasgow en Escocia, quien logró reunir una gran hermandad de monjes  para rescatar las costumbres de la vida primaria de la iglesia. Vivió durante el siglo VII.

A san Kentigerno se le conoce más su apodo de Mungo, el cual quiere decir “querido amigo”. Los primeros años de su vida fueron difíciles. Cuenta la historia que a principios del siglo VI o VII, la princesa picta Tanew estaba embarazada de un hombre desconocido, y al ser descubierta por su padre, el rey enfurecido los condenó a ser despeñados sobre un carro desde la cima de la fortaleza Caprain  Law.

Por milagro, la madre y el hijo que llevaba en su vientre se salvaron, le princesa marchó hacia el este y se refugió en la capilla de San Ninian de Glasgow, donde dio a luz a un hijo, a quien entregó a San Servando y este le daría por nombre Mungo. Otra leyenda dice que la princesa y su hijo o nacido fueron salvados por san Servando.

Cuando joven, Kentigerno sintió la inclinación a una vida solitaria y espiritual, buscando la perfección. Se estableció en Glasgow y poco a poco fue construyendo una comunidad a su alrededor, hasta que fue aclamado como obispo; otro obispo irlandés lo consagró.

Trabajó inicialmente en la región de Strathclyde, aunque, forzado por conflictos políticos del momento, tuvo que exiliarse, fundando en Gales un monasterio y siendo obispo de San Asaph. Años más tarde volvería al norte, a Glasgow.

Falleció de edad avanzada, con 85 años, entre los años 603 y 612. Se le venera en Escocia como el primer obispo de Glasgow, en cuya catedral descansan las reliquias de este santo.

Entorno a la vida de san Mungo existen cuatro milagros que bien se representan en el escudo de Glasgow. El primero, un pájaro, referencia al gorrión mascota de san Servando al que Mungo resucitó; un árbol, recordando una rama a la que prendió fuego cuando oraba sobre ella; la campana que era un regalo del papa, y un salmón con un anillo en la boca que cuenta la historia de que Mungo recuperó para la reina un anillo que había entregado a un soldado.