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Oración a San Juan Pedro Néel

San Juan Pedro Néel y sus compañeros fueron religiosos y laicos de la iglesia católica quienes trabajaron durante el siglo XIX como misioneros, predicadores y evangelizadores en China, en medio de un régimen que castigaba severamente a los cristianos. San Juan Pedro Néel pertenecía a la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, al ser capturado, fue brutalmente torturado y después asesinado.

Otros laicos también martirizados fueron los catequistas Martín Wu Xuesheng, Juan Zhang Tianshien y Juan Chen Xianheng.

Juan Pedro Néel nació en el año 1832 en la comunidad de Lyon de Francia. Pertenecía a una familia noble y fue educado en los valores cristianos, con lo cual despertó la idea de dedicar su vida al servicio de la iglesia de Cristo.

Decidió desde su juventud unirse a la Sociedad de las Misiones Extranjeras de Francia cuya principal laborar era evangelizar en las naciones del oriente, especialmente en China. Una vez ordenado sacerdote, el padre Juan Pedro Néel se embarcó en su primera misión en el año 1858, con destino a la localidad de Kong-tchéou de China.

De inmediato comenzó a trabajar con dedicación y esmero en todo el territorio, por cuatro años en los que evangelizó  y preparó para el servicio religioso a muchos fieles que se convirtieron al cristianismo. En el año 1861, es enviado a bautizar a unos catecúmenos que habían recibido ya la educación cristiana, en la comunidad de Kia-cha-loung.

En el año siguiente, enero de 1862, el padre Juan Pedro Néel continúa con la formación de los catecúmenos y su evangelización, así logró atraer más de 50 nuevos fieles. Al mismo  tiempo, su actitud fue denunciada por hombres contrarios a la fe cristiana. Esto desencadenó una persecución en su contra.

Entraron en la casa de los fieles donde se encontraba el padre Néel y otros de los bautizados. Al sacerdote lo apalearon, destrozaron la casa y robaron los bienes. Amarraron al padre Néel a la cola de un caballo que hicieron correr hasta la aldea de Kay-tchéou. Finalmente lo decapitaron y abandonaron su cuerpo junto al de los tres catequistas que habían sido sus compañeros y apresaron juntos.

La comunidad católica consiguió rescatar los cuerpos y darles santa sepultura. San Juan Pedro Néel y sus compañeros fueron canonizados en el año 2000 por el papa Juan Pablo II.