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Oración a San José Cafasso

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San José Cafasso es un conocido santo nacido en Italia, coterráneo de la misma ciudad de San Juan Bosco, Castelnuovo, alrededor del año de 1811. Trabajo junto a San Juan Bosco en la evangelización, en el servicio de los desfavorecidos y en el consejo espiritual.

Este santo estudió teología en la ciudad de Turim. Luego de ello se ordenó como sacerdote con tan solo 22 años de edad. Desde los comienzos de su formación religiosa, San José Cafasso de distinguía por sus cualidades espirituales, como la sabiduría y la serenidad, muchos otros sacerdotes buscaban en él ayuda, orientación, consejos y oraciones para lograr un buen discernimiento.

Sus estudios en el área de la teología continuaron, y años después consiguió hacerse profesor, entre sus alumnos estaba  San Juan Bosco. Desde el momento en que se conocieron, San José Cafasso reconoció los ideales y acciones de San Juan como propios, y juntos emprendieron numerosas misiones a favor del beneficio de adolescentes y jóvenes, crearon escuelas para los pobres y marginalizados, a quienes buscaban orientar con sabiduría y consejo.

Más tarde comenzaron a atender a los prisioneros. San José Cafasso se propuso como objetivo ayudar a los presos a confesarse y buscar el perdón para sus pecados, además, quería instruirlos en su vida y brindarles apoyo en los momentos difíciles que su vida estaba atravesando. Así, logro acercarse a muchos presidiarios que se convirtieron al cristianismo y lograron rescatar su vida.

El tiempo de los santos entre nosotros muchas veces es corto. San José Cafasso falleció cuando apenas tenía 49 años de edad, el 23 de junio del año 1860. Ganó el título de ser el Patrón de los encarcelados y condenados, padre de la fuerza espiritual que llevó consuelo a muchas cárceles y auxilió decenas de familias necesitadas, lo que refleja su vida y obra apostólica.  Fue canonizado en el año 1947.

Oración a San José Cafasso

Querido San José Cafasso, Tú, que fuiste el apóstol de los albañiles, de los encarcelados, de los condenados a muerte, de la gente pobre de tu época, haz que los que están en una vida de miseria, puedan sentir el amor de Dios cerca de ellos.

Te encomendamos especialmente a quienes tienen la cárcel del pecado en el corazón O que están presos por sus errores; Intercede para todos un arrepentimiento sincero Y la potencia de la Misericordia de Dios.

Intercede para nosotros el don de una fe sincera, de una esperanza viva, de una caridad fiel.

Concédenos del Señor, por tu potente intercesión, las gracias que necesita nuestra vida, cuida y protege a nuestras personas queridas.

¡San José Cafasso Ruega por nosotros!

Oración a San José Cafasso (2)

Tú diste, Señor, a San José Cafasso, sacerdote, dones extraordinarios de caridad y sabiduría para formar en la escuela del Evangelio a los ministros de la Palabra y del Perdón: Concédenos también a nosotros ser instrumentos de tu paz.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén

Oración de San José Cafasso para evitar el purgatorio

Oh mi dulce Jesús, además de las muchas gracias que me has conferido en el curso de mi vida, te pido por esta más: cuando mi alma se haya apartado de este mundo, no solo no será condenada al Infierno, pero que no se verá obligada a permanecer lejos de Ti ni siquiera por un momento en el Purgatorio.

Es verdad que soy un deudor de la Justicia Divina, pero espero pagar todas mis deudas por los méritos infinitos de Tu Pasión y Muerte.

¡Oh, cielo, ciudad santa de mi Dios, mi querida tierra natal! ¡Oh, cuánto suspiro por ti! ¡Oh día feliz cuando te alcanzaré! Oh, cielo, mi querido cielo, ven pronto y satisface los deseos de un corazón miserable que suspira por ti!

Dios mío, acepto cualquier tipo de muerte que te plazca enviarme, con todos los terrores, todos los dolores, todos los sufrimientos que justamente la acompañarán.

Finalmente, te pido que aceptes la destrucción de mi cuerpo como el último acto de homenaje que puedo ofrecer a tu Suprema Majestad Divina, en satisfacción por las ofensas cometidas en el curso de mi vida.

Oh María, te pido una gracia más: Obtén de tu Hijo Divino para que yo muera, pero que pueda morir contigo, y que pueda volar al Cielo junto contigo.

Oh Madre misericordiosa, concédeme eso cuando mi alma sea liberada de este miserable cuerpo, pueda ir inmediatamente a encontrarte en el Cielo, allí para comenzar esa vida que será mi ocupación para toda la eternidad.

Requiem aeternam dona mihi, Domine, et lux perpetua luceat mihi. Requiescam in pace.

Amén.