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Oración a San Ignacio de Loyola contra el demonio

Oración a San Ignacio de Loyola contra el demonio

San Ignacio de Loyola, tú que por la santidad y humildad alcanzadas te has vuelto defensor nuestro y nos has guardado de las garras y la maldad del demonio, te rogamos a través de esta oración que precipites al príncipe de la mentira y lo envíes a lo más hondo del abismo donde pertenece y de donde nunca ha debido salir, con tu poder y ya que estas impregnado de santidad y revestido de toda gloria, ponte en medio nuestro para que la maldad y las desgracias que se originan en el mismo demonio, no tengan parte en nuestra vida.

Gloria a ti San Ignacio de Loyola, a través del poder celestial que has logrado conquistar en contra de toda potestad del demonio; sirvenos como escudo que ante las fuerzas oscuras y abismales, se interponen en nuestra diario vivir, destruyen y agreden a quienes buscamos y defendemos el bien. 

Líbrame de la maldad y el odio eterno que el demonio ha declarado, de sus influencias oscuras y de su intención permanente de llevarnos al abismo; revístenos de tu santidad, revístenos del poder celestial del cual gozas eternamente para que mediante tu conocimiento y santidad, logremos vernos lejos de su cercanía y poder.  

San Ignacio de Loyola, ponte en fila junto al ejército celestial, trae la corte entera para no sólo vencer sino aplastar el poder y la soberbia de nuestro enemigo, su intención y sus planes diabólicos en contra nuestra, en contra de toda la humanidad y en contra de toda la creación.

Imprime en mi valentía y fuerza espiritual para no desfallecer, trae hacia mí las fuerzas necesarias para continuar, la gracia del cielo para vencer y la voluntad divina para doblegar los poderes y alcances de los demonios en el mundo. Escucha nuestro grito, calma nuestros miedos y llévate nuestros temores.

Tú sabes que nuestra lucha es grande, intercede glorioso santo pues nuestros poderes son frágiles, guárdanos, sálvanos y quédate haciendo presencia permanente en nuestros hogares y sitios de trabajo.

Amado y humilde servidor San Ignacio de Loyola, revisteme de la autoridad celestial, revistenos de gloria, poder y santidad para lograr enfrentar al enemigo infernal que se esconde en las profundidades del abismo; detén el poder y la influencia de satanás en todo el mundo, toma y recibe mis fuerzas y toda mi voluntad, guianos con tu fuerza espiritual y no permitas nunca que desistamos de nuestra mision.

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