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Oración a San Honorato de Buzancais

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San Honorato de Buzancais es un santo de la iglesia católica de culto local en varias regiones de Francia, inscrito en el Martirologio Romano como un beato, prueba de que había sido escogido por Dios, aun antes de que otros vieran su divinidad.

La historia de este san Honorato es diferente a la de otros santos, ya que este no era religioso, ni en vida realizó grandes prodigios. Quizás su obra más importante mientras vivió fue el ser un cristiano en palabras y en hechos.

San Honorato vivía en  Buzancais, una región del centro de Francia, en la cual se dedicaba al comercio de ganado. Las historias cuentan que Honorato era un hombre muy alegre y bondadoso, de sus ganancias ayudaba a los pobres y necesitados, favorecía a las familias de escasos recursos con préstamos y siempre se preocupaba por ayudar a los prójimos, era un hombre muy querido y admirado en la localidad donde vivía.

Se cuenta que un día Honorato tuvo que viajar por cuestiones de negocios, dejando a sus empleados a cargo de sus comercios en Buzancais. Cuando regresó del viaje, se encontró con que sus sirvientes habían malgastado y robado gran parte de sus bienes y dinero, por lo cual, Honorato los denunció y reprendió. En venganza, estos hombres lo asesinaron y dejaron su cuerpo abandonado en el bosque de Thénezay, alrededor del año 1250.

Los milagros comenzaron a adjudicarse luego de su muerte. Se dice que cuando encontraron su cuerpo, sucedieron curaciones y diversos milagros, así mismo, su cuerpo se encontraba conservado. Alrededor de estos hechos, comenzó el culto local a San Honorato de Buzancais. Su cuerpo fue repartido, en su localidad de nacimiento (Buzancais) llevaron el cuerpo, mientras que en Thénezay donde había sido asesinado, permaneció la cabeza y edificaron una iglesia en torno a esta. Así comenzó su culto local.