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Oración a San Gerlaco

San Gerlaco fue un ermitaño holandés nacido en Valkenburg, aproximadamente en el siglo XII. Su nombre Gerlaco, tiene varias traducciones como Gerlac, Gerlachus van Houthem y también Gerlac de Valkenberg.

Probablemente nació en el año 1100. Aunque los relatos son imprecisos, la mayoría de las narraciones parecen concluir en que Gerlaco llevaba una vida mundana y alejada de Dios. Por muchos años sirvió al ejército y a la milicia de los Países Bajos.

A raíz de la muerte de su esposa, esta fue una experiencia que lo marcó profundamente, de modo que comenzó así su conversión al cristianismo. Se embarcó en una peregrinación hacia las ciudades de Roma y Jerusalén, donde residió durante siete años, en tareas de servicio a los pobres, a los enfermos y a los necesitados.

Luego, volvió a los Países Bajos para refugiarse en la oración y adoptar un estilo de vida eremítico, viviendo en el hueco de un antiguo roble, llevando el hábito de san Norberto.

Todas las semanas, se embarcaba en una ruta de oración para visitar en Maastricht las reliquias de san Gervasio, y veneraba a la Santísima Virgen en Aquisgrán.

La vida religiosa de san Gerlaco se caracterizó por la pobreza y la austeridad. Algunos monjes locales lo invitaron a ingresar al monasterio, sin embargo, Gerlaco los rechazó. Según cuentan las historias, este rechazo, aunado a la fama que el santo se había ganado entre la población, hicieron los monjes lo denunciaran ante el obispo, afirmando que san Gerlaco ocultaba un tesoro bajo el árbol en el que vivía.

Ante esta absurda acusación, muchos peregrinos locales y amigos como Santa Hildegarda de Bingen, intercedieron por él. No obstante, el obispo ordenó cortar el roble sin encontrar ningún tesoro.

Finalmente, San Gerlaco falleció el 5 de enero de 1172 en Houthem, Holanda. En su país natal se le considera patrón de los animales domésticos.