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Oración a San Francisco Régis Clet

San Francisco Régis Clet

San Francisco Régis Clet es un santo de la iglesia católica quien vivió durante el siglo XVIII y XIX. De origen francés, este presbítero fue un religioso noble, cultivo su formación cristiana en la Orden de los Lazaristas; su mayor deseo era servir de misionero en las tierras orientales. Contento, asumió esta dura tarea cuando le llegó la oportunidad de embarcarse a China. Pasó muchas dificultades, escondiéndose por treinta años, su salud física se quebrantó, pero su voluntad seguía firme en la evangelización, hasta que fue martirizado en la provincia de Wuchang en China.

Francisco Régis Clet nació en el año 1748, en la comunidad de Grenoble que pertenecía al reino de Francia que estaba bajo el dominio de los Borbones. Era miembro de una familia cristiana muy piadosa, y desde su juventud, siempre tuvo inclinaciones por servir a Dios. Se interesó por el estudio de las Sagradas Escrituras y de los textos religiosos.

Convencido de su deseo de ser siervo de Cristo, en el año 1769, Francisco es admitido en la Orden de la Misión conocidos como los hermanos lazaristas, la cual había sido fundada en el año 1625 por el presbítero Vicente de Paul. Trabajó como profesor de teología en Annecy, luego se recibió como sacerdote y presbítero, y en el año 1788 pasó a ser profesor de los novicios en Saint-Lazare de París. En su corazón, esperaba la oportunidad de poder unirse a las misiones evangelizadoras en el oriente.

En el año 1791 llegó la ocasión que tanto anhelaba. La comunidad de los misioneros consiguió un pasaje para enviar a dos de los hermanos a China, el sacerdote Francisco Clet, con alegría aceptó esta tarea, pese a los conflictos y persecuciones de los que eran víctimas los cristianos en el oriente.

Meses más tarde, el padre Francisco Clet llegó a Macao. Comenzó así una lucha por predicar en medio de las amenazas, precariedades y dificultades. Durante casi 30 años en China,  tuvo que esconderse de los guardias del emperador que inspeccionaban en busca de cristianos, se disfrazaba de mendigo, hasta dormía en las calles, para poder visitar a los fieles devotos y fortalecerlos en su fe.

En aquella época, las posibilidades de comunicación entre los misioneros y la iglesia de Europa eran prácticamente inexistentes. El Padre Francisco tuvo que soportar ver como fieles y religiosos perecían por las carencias, o eran martirizados por su condición cristiana.

En el año 1818, la persecución se agravó en todos los rincones de China, el padre Francisco, agotado físicamente, fue denunciado por un pagano que lo entregó por dinero. Fue encerrado y torturado, pasó hambre, sed y falta de luz, con casi 70 años de edad, permaneció firme en su fe, hasta que fue estrangulado por sus verdugos. Lo asesinaron el 18 de febrero del año 1820.

El padre Francisco Clet fue beatificado en 1900 y canonizado por el papa Juan Pablo II en el año 2000, donde también fueron reconocidos 119 mártires de China.