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Oración a San Ferreol

San Ferreol o Ferreólo, fue un funcionario de la guardia romana quien se negó a la orden del emperador Diocleciano de detener a los cristianos, y ayudó a San Julián a escapar de la persecución inicial, por esto fue detenido, torturado y martirizado. Vivió durante el siglo III.

San Ferreol había nacido en Vienne en la región de Galilea, ahí ejercía el cargo de tribuno de la guardia romana. Era amigo de San Julián, un soldado que era miembro de sus tropas y que en secreto mantenía su religión cristiana. Cuando comenzó la persecución por parte del emperador Diocleciano, san Ferreol ayudó a escapar a san Julián. No obstante, este fue detenido y decapitado posteriormente.

El gobernador Crispín había dado la orden de apresar a todos los cristianos de la región, ante lo cual Ferreol se negó.  Cuando Crispín supo de las acciones de Ferreol, mandó a apresarlo y llevarlo ante él; le recordó su puesto dentro de la guardia romana e intentó obligarle a sacrificar a los dioses falsos.

Ferreol, por su parte, confesó su fe, que era cristiano y que adoraría solamente a Dios el Creador, y no a los dioses paganos hechos por el hombre. Ante tal profesión, Crispín ordenó que lo torturasen, lo azotaron y colocaron cadenas en sus manos y pies, lo apresaron en una celda.

Tres días después de estar preso, las cadenas cayeron al suelo quebradas y las puertas se abrieron. Ferreol pudo escapar hacia la ciudad de Lyon; desafortunadamente fue detenido. Sus perseguidores lo decapitaron a cerca del río Ródano en el año 304.

Los cristianos de Vienne recuperaron su cuerpo y le dieron santa sepultura. Al tiempo se construyó una iglesia en el sitió de su entierro. Sus reliquias fueron trasladadas por san Mamerto en el año 473 a una iglesia en la ciudad de Vienne.

Existe también otro santo católico de nombre Ferreol, quien fuera obispo de la diócesis de Limoges  y vivió en el siglo VI.